martes, 28 de marzo de 2017

ENTRE NARANJOS

Serie dividida en tres capítulos de hora y media de duración cada uno, nos cuenta la historia de los amores de Rafael Brull (Toni Cantó) y Leonora (Nina Agustí).
En el primer capítulo asistimos al regreso de Rafael a Alcira, tras un largo viaje por Italia, regalo de sus padres como premio a la finalización de sus estudios de derecho. Durante el último trayecto en tren, conoce a una misteriosa mujer, Leonora, de la que se enamora, pero ella, mujer muy baqueteada por la vida, no desea más que su amistad.
El segundo capítulo contempla la ascensión política de Rafael, que obtiene el acta de diputado en el Congreso de Madrid.
Leonora, le narra su vida, que ha conocido muchos pesares y también el éxito como cantante de ópera que la llevó a pisar los más importantes escenarios del mundo.
En el tercer y último capítulo, Rafael no tiene el coraje suficiente como para renunciar a su cómoda vida de hacendado y abandona a Leonora cuando están a punto de marcharse juntos. Se casará y seguirá renovando su acta de diputado, pero nunca podrá olvidar a su antiguo amor.
Dirigida por la cineasta Josefina Molina e interpretada en sus principales papeles por Toni CantóNina AgustíMercedes Sampietro y José Manuel Cervino, fue estrena en TVE, el 27 de mayo de 1998. Al Principio se barajaron los nombre de Imanol Arias y Victoria Vera para los papeles protagonistas.


Además del tortuoso romance de los protagonistas, la serie recoge algunas de las constantes del pensamiento de Blasco Ibáñez reflejadas en la novela. Además del amor por su tierra, representado en la luminosa belleza del paisaje de los naranjales, la filmación retrata el caciquismo de los terratenientes, representado sobre todo en la figura del padre de Rafael, un tipo mujeriego y déspota que toma lo que le parece, incluídas las mujeres que se le antojan, sembrando de bastardos la comarca. Pero también otros aspectos de esta tierra, como las infaustas riadas o las fiestas en las que no pueden faltar la pólvora y la música.
Asisitimos a los enredos políticos, con amaños electorales y la poca vergüenza de algunos diputados que, una vez en Madrid, se dedican a cualquier cosa, menos a aquello por lo que fueron elegidos. La desidia de los asistentes a las sesiones parlamentarias, que se dedican a hacer pajaritas de papel y a charletas de cafetín mientras transcurren las intervenciones de sus colegas. Eso cuando asisten, pues también se nos ofrecen sesiones con casi todos los escaños vacíos. En la serie también queda reflejado el convencido anticlericalismo de Blasco por medio del debate parlamentario en que se dilucida si el Estado ha de seguir dando dinero a la Iglesia Católica.
Una serie bastante bien ambientada, con una fotografía que se beneficia del espléndido paisaje valenciano, con algunas imágenes realmente bellas y con unas actuaciones en las que destaca el buen hacer de los secundarios (José Manuel Cervino, Mercedes Sampietro o Fernando Conde) y un poco por debajo los protagonistas, Cantó un tanto pánfilo por momentos y Nina que en algunas escenas podría haber estado más contenida.
Entretenida y, sobre todo, una buena manera de acercarse a la obra de Blasco Ibáñez y al ambiente sociopolítico en la España de finales del XIX.
En los fragmentos de ópera que escuchamos, Nina fue doblada por la soprano Cármen González.




lunes, 27 de marzo de 2017

EL CLUB DE LA LUCHA

Un joven hastiado de su gris y monótona vida lucha contra el insomnio. En un viaje en avión conoce a un carismático vendedor de jabón que sostiene una teoría muy particular: el perfeccionismo es cosa de gentes débiles; sólo la autodestrucción hace que la vida merezca la pena. Ambos deciden entonces fundar un club secreto de lucha, donde poder descargar sus frustaciones y su ira, que tendrá un éxito arrollador.
Desde entonces, todos los fines de semana, en sótanos y aparcamientos a lo largo y ancho del país, jóvenes oficinistas y otros profesionales, se quitan los zapatos y las camisas y pelean entre sí hasta la extenuación. Los lunes regresan a sus quehaceres, con los ojos amoratados, algún diente de menos y un sentimiento embriagador de omnipotencia. Estas reuniones clandestinas son parte del plan con el que Tyler Durden (Brad Pitt) aspira a vengarse de una sociedad enferma por el consumismo exacerbado.
La primera regla del Club de la lucha es nadie habla sobre el Club de la Lucha.
La segunda regla del Club de la lucha es nadie habla sobre el Club de la lucha.
La tercera regla es la pelea termina cuando uno de los contendientes grita "alto", pierde la vertical o hace una señal.
La cuarta regla, solo dos personas por pelea.
La quinta regla, solo una pelea a la vez.
La sexta regla, sin camisa y sin zapatos.
La séptima regla, cada pelea dura lo que tiene que durar.
La octava y última regla, si esta es tu primera noche en El Club de la lucha, entonces tienes que pelear.


El guión se basa en la novela del mismo título de Chuck Palahniuk.
El autor estaba harto de que los editores rechazaran su primera novela "Monstruos invisibles", así que decidió escribir esta crítica salvaje del consumismo, en la que los hombres se juntaban en locales secretos para pegarse en busca de regeneración. Según el propio autor “Me compró la libertad. Si no, seguiría escribiendo solo en mi tiempo libre”.


La película nos ofrece una visión descarada de la vida, cargada de humor negro y en la que un conjunto de marginados, insatisfechos y frustrados, deciden abandonar las sombras para golpear (siempre literalmente) las bases de una sociedad hipócrita, egoísta y materialista.
Es cierto que la controversia quedó servida desde el mismo instante de su estreno. Se alzaron voces clamando contra lo que consideraban un enaltecimiento de la violencia extrema y una clara invitación a utilizar métodos terroristas contra el poder establecido.
Es probable que quien se quede en la fachada saque esas consecuencias, pero el film debe ser visto como una parábola en la que las situaciones son llevadas al extremo, una suerte de caricatura que pone de relieve lo peor de la sociedad consumista y propone rebelarse contra ello.
De cualquier modo, algo queda claro, es de esas películas que despiertan sentimientos encontrados, para unos poco menos que una obra maestra, para otros una tontería sin pies ni cabeza envuelta en un entorno de violencia gratuita.




viernes, 24 de marzo de 2017

EL JUGUETE RABIOSO

La película narra cuatro historias que se corresponden a cuatro momentos en la vida de Silvio Astier (Pablo Cedrón).
Comienza con el trabajo que el protagonista consigue en una librería, regentada por Don Gaetano (Osvaldo Terranova) y Doña María (Cipe Linkovsky), un matrimonio de origen italiano que vive en continua desavenencia. En la librería, Silvio asiste a escenas de terrible mezquindad y sufrirá una humillación tras otra. Al final intenta quemar la librería, pero sus planes fracasan y abandona el trabajo.
Gracias a un anuncio que su madre ve en el periódico, intenta ingresar en la Escuela de Aviación para aprender el oficio de mecánico de aviones. Es aceptado en principio, incluso se muestran sorprendidos por su brillantez, pero repentinamente le dan de baja, según le dice el capitán Bossi (Juan Carlos Gianuzzi), porque el Ejército "no necesita personas inteligentes, sino burros para el trabajo"
Mientras estas cosas suceden, Silvio recuerda su infancia, cuando junto a otros niños, forma el "Club de los Caballeros de la Media Noche", influído por la lectura de novelas folletinescas que le compraba su madre.
En la última parte del film, El Rengo (Julio de Gracia), un conocido suyo del barrio, casi un padre para él, como reconoce el mismo Silvio, le propone asociarse para perpetrar un robo en un domicilio particular, pero Silvio acaba delatando a su cómplice que es detenido por la policía.


Basada en la novela del mismo título del escritor argentino Roberto Arlt, de carácter marcadamente autobiográfico, publicada en 1926 y escrita en la sierra de Córdoba, cuando el escritor acompañaba a su mujer, Carmen, con la que viajó hasta allí en busca de sanar una complicada tuberculosis que ella padecía.
Arlt fue duramente criticado en su tiempo, pero ahora es considerado como el iniciador de la novela argentina moderna. Y es que imagino que, en el momento, no era fácil de entender el estilo del escritor argentino, incluso ahora no lo es para cualquiera.
Esa parte autobiográfica queda plasmada a lo largo de todo el film, en especial en el flashback en que recuerda su infancia, sometida a un padre directamente sádico, que le sentenciaba la noche antes: "mañana te voy a castigar", con lo que el niño pasaba la noche en vela, aterrorizado por lo que le esperaba y cuando llegaba el amanece, el padre le sacaba de la cama infligiéndole verdaderas torturas.


El film nos habla de una persona que trata de escapar de la miseria y humillación a que se ve sometido por su procedencia social, una familia con escasos medios económicos, pero cuya madre ha procurado darle una educación a través de la lectura que supla la carencia de estudios secundarios que no pueden pagar.
Sin embargo, Silvio choca una vez y otra con los prejuicios de un entramado hostil que le conducen a un callejón sin salida y le impelen a permanecer en el barrio cuyo ambiente odia. La película recrea este mundo de valores injustos, incluso absurdos, dictados en ocasiones por los gremios estamentales, como en el caso del Ejército, que le expulsa por demasiado inteligente y del que la película refleja esa penosa y trágica situación que se vive en su interior, con mandos intermedios muchas veces más brutos e incultos que aquellos a quienes tienen bajo sus órdenes. Es ilustrativa la escena en la que les mandan a las duchas y el suboficial de turno, primero alterna las órdenes de "vestirse...desvestirse...vestirse...desvestirse..." y cuando se cansa, con todos los aspirantes en pelotas, empieza a decir: "de frente, march...media vuelta, march...media vuelta, march...media vuelta, march...", hasta componer una situación totalmente chusca y humillante.
Hay otras secuencias, que han hecho que esta película tenga cierta repercusión en el mundo gay, las que vive el protagonista cuando se hospeda en una pensión de baja categoría y aparece en su cuarto Tristán (Nicolás Frei), un joven homosexual que paga por los encuentros con otros hombres, al que rechaza Silvio. En Tristán vemos toda la amargura con la que estas personas han de vivir su condición sexual en un mundo en el que están proscritos.
Al final Silvio acaba tirando la toalla y delata al Rengo, el hombre más noble que ha conocido, en sus propias palabras, como una manera de autocastigarse, porque sabe que ese pecado le va a convertir en un despojo a la vista de quienes le rodean en un mundo, el del barrio que, por otra parte, desprecia.
La película se desarrolla en ambientes oscuros y sucios, que se contraponen a la luminosidad del parque en el que Silvio vive sus pocos momentos alegres o a la impoluta blancura de los barrios ricos, como aquel en el que vive el hombre al que van a robar.
Una película muy interesante, con un punto de ironía y con mucho de desgarro, como la vida misma, esa vida diaria por la que lucha Silvio, hasta verse ganado por el pesimismo. Como dice Arlt en su novela "A mis oídos llegan voces distantes, resplandores pirotécnicos, pero yo estoy aquí, solo, agarrado por mi tierra de miseria como con nueve pernos".




jueves, 23 de marzo de 2017

LAS CUATRO VERDADES (LA MUERTE Y EL LEÑADOR)

La película está dividida en cuatro historias independientes entre sí, basadas respectivamente en las siguientes fábulas de La Fontaine: "El cuervo y la zorra", "La liebre y la tortuga", "La muerte del leñador", y "Las dos perdices". Todos los relatos han sido adaptados a nuestra época por un director distinto, sustituyendo a los animales por personas. La primera historia trata de un hombre que está intentando seducir a una mujer que tiene un marido extremadamente celoso. "La liebre y la tortuga" por el contrario, relata el eficaz trabajo de una mujer por alejar a su marido de otra. "La muerte y el leñador" presenta las dificultades de un organillero en las calles de Madrid. El último episodio cuenta los conflictos entre dos jóvenes que se ven obligados a pasar la Semana Santa en un pequeño apartamento de París.
La fábula que adaptan Berlanga y Azcona, es la titulada "La muerte y el Leñador", la narración de La Fontaine cuenta la historia de un leñador con muchos años y muchas fatigas a cuestas, que se da por vencido y deja caer el haz de leña y llama a la muerte. Pero cuando ésta se presenta ante él y le pregunta para qué la ha llamado, el viejo leñador le contesta que para que le ayude a recoger la leña caída.
La adaptación nos traslada a un Madrid contemporáneo y estival, con piscinas populares, terrazas en la Gran Vía y fiestas con barracas de feria.


Es una coproducción entre Francia, Italia y España y en el reparto cuenta con algunos actores muy conocidos, entre ellos Leslie Caron, Anna Karina, Monica Vitti, Sylvia Koscina, Rossano Brazzi, Charles Aznavour, Hardy Krüger, y los más cercanos para nosotros Manuel Alexandre, Agustín González, Xan das Bolas o Lola Gaos, entre otros.


Hablemos de la parte que rodó Berlanga, "La muerte y el leñador": Un organillero (Hardy Kruger), que como ciudadano está en regla pero como industrial es un auténtico desastre, ve impotente cómo un guardia le requisa el manubrio del instrumento con el que se gana la vida tocando para los paseantes. Todos los intentos de recuperarlo en la oficina de requisas resultan infructuosos. Además, como no tiene dinero para pagar las multas acumuladas, pide ayuda a su amigo Casto (Manuel Aleixandre), un carterista que está intentando rehabilitarse, que en vez de un manubrio, roba unos binoculares que le resultan más rentables, así que nuestro protagonista, ha de buscar el remedio por sí mismo y trata de hacerse con un manubrio intentando robarlo del camión de bomberos de un tiovivo, pero le pillan y los feriantes le dan un escarmiento. Tras fabricarse él mismo una manivela, se ve obligado a deshacerse del burro sacrificándolo, pero el dinero que le dan en el matadero, no le alcanza para comprar otro. Ante tanta adversidad, decide suicidarse colgándose de un poste de la luz. Es entonces cuando aparece la muerte a través de uno de sus ayudantes, un conductor de carroza fúnebre. El final, como pueden suponer, es similar al de la fábula.


Además del aire costumbrista (sobre todo de la primera mitad), en la segunda parte comienzan a aparecer algunos elementos surrealistas. Por ejemplo, en la piscina pública en la que el burro se orina, aparece un hombre-rana con su fusil subacuático, preocupado por las infecciones en un recinto lleno de críos; o la imagen del organillo remolcado por la carroza fúnebre en medio de un desolado paisaje...


Seguramente no es de los mejores guiones de la pareja Berlanga/Azcona, que además han de meter la historia que han imaginado en un metraje muy limitado en el tiempo (menos de media hora), Berlanga pasa un poco de la moraleja de La Fontaine e introduce un estrambote final para remarcar su crítica al poder, contra el que arremete, criticándolo en todas sus formas, pero sobre todo contra sus representantes más directos: guardias de tráfico, funcionarios, monjitas y hasta el encargado de la piscina pública.
La película en su conjunto es un curioso experimento cinematográfico con resultados desiguales.




miércoles, 22 de marzo de 2017

EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LOS CABALLOS

Robert MacLean (Sam Neill), un cotizado abogado neoyorkino y su esposa poseen una espléndida casa de campo donde su hija Grace (Scarlett Johansson), una adolescente feliz y apasionada por los caballos, dedica su tiempo libre a cabalgar sobre Pilgrim. Sin embargo, un aciago accidente trunca brutalmente este idílico mundo, cuando Grace y su amiga Judith (Kate Bosworth), que dan un paseo, suben sobre sus caballos una empinada pendiente nevada, el caballo de Judith resbala arrastrando a la chica y van a parar a la carretera. Mientras Grace intenta ayudarla, son atropelladas por un camión que patina en la nieve y queda sin control. Judith fallece, Pilgrim resulta herido y se convierte en un animal ofuscado y agresivo. Grace, también herida, no soporta verlo en ese estado y pierde la ilusión de vivir, sumiéndose en el ostracismo. 
Annie (Kristin Scott Thomas), la madre de la joven, intuye que la recuperación de su hija pasa por la de Pilgrim y, desesperada, decide pedir ayuda a un hombre muy especial: Tom Booker (Robert Redford), de quien se dice que posee un don para comunicarse con los caballos y sanar su espíritu.
Grace, Annie y Tom, arrastran, cada uno de ellos, sus propios fantasmas y a medida que  transcurre la historia y pasan más tiempo viviendo en esos inmensos espacios abiertos del rancho, el proceso de sanación del caballo, incluye cada vez más a estos tres personajes. 


Basado en el libro "El hombre que susurraba al oído de los caballos", de Nicholas Evans. Pocas veces una novela de un autor desconocido había despertado tanto interés: Robert Redford adquirió los derechos cinematográficos tras leer el manuscrito aún inacabado, la crítica reconoció unánimemente su extraordinaria factura literaria y los lectores la convirtieron en un best seller internacional. Pero es que sobre esta magnífica novela, Redford y el director de fotografía, Robert Richardson, colocan un escenario tan impresionante como telón de fondo que en realidad nos vemos sumergidos y casi barridos por el melodrama, mientras logran hacer, no obstante, gran cine.


Con estupendas interpretaciones, al lado de la historia de la recuperación del caballo, vivimos una tierna, historia romántica, dulce y dolorosa a un tiempo, que no deja de recordarnos otra gran película de este género: Los puentes de Madison, por el tipo de tratamiento que le da a la historia de amor, por la edad de sus protagonistas y por el desenlace agridulce en que parece que la razón se impone al corazón. Desde luego los amantes de este tipo de historias disfrutarán con el film y los de lágrima fácil, seguramente dejarán escapar alguna que otra.
El film sabe sacar mucho jugo a los maravillosos paisajes naturales, con muchas secuencias que son verdaderas postales en movimiento, pero además tiene alguna que otra escena muy lograda, como la del baile entre los dos protagonistas, una maravilla de relato sin palabras, puramente visual, de una profundidad asombrosa.
Partiendo de la vieja tradición norteamericana de los "susurradores de caballos", el film recrea una historia de profundas connotaciones humanas y recupera los sólidos valores que la frenética sociedad actual parece haber olvidado. La solidaridad entre las personas, la armonía con la naturaleza y la fuerza de los sentimientos subyacen como motor de esta historia inolvidable.
Por cierto que tras esa tradición mencionada de los susurradores de caballos, hay una leyenda, como tantas otras con visos de realidad, que dice que algunos nativos norteamericanos domaban a los caballos saltando sobre su lomo y mordiéndoles la oreja, de este modo, el caballo acababa comprendiendo que cuanto más sacudiera la cabeza, peor sería el dolor a soportar. Algunos blancos que observaron estas escenas, no comprendieron bien lo que estaban viendo y pensaron que aquellos jinetes estaban susurrando al oído de los caballos.
De hecho, durante el film, en ningún momento el protagonista susurra al caballo.




martes, 21 de marzo de 2017

LA LEGIÓN PERDIDA

Tercera y última entrega de la trilogía sobre Trajano (Los asesinos del emperador, Circo Máximo), de Santiago Posteguillo, que narra básicamente la conquista de Partia (conquista de Armenia, Siria y Mesopotamia) y la muerte de Marco Ulpio Trajano.
El hilo conductor entre la historia central y las varias historias paralelas, es la legendaria Legión Perdida de Craso, cuya peripecia novela Posteguillo, convirtiendo a los supervivientes de la misma en mercenarios al servicio de los hunos primero y de los chinos después.
El lector se va a encontrar cosas muy llamativas y efectistas como una naumaquia (batalla naval en el circo); a Druso, un centurión romano que se ve cara a cara con un general chino y que luego cruza con sus hombres la Gran Muralla; la caballería pretoriana atravesando el Tigris sobre un puente de barcas; la destrucción de las siete legiones de Craso por los arqueros y catafractos partos en las arenas de Mesopotamia; un terremoto en Antioquía o la matanza de todas las mujeres del harén del rey de reyes Osroes en Cesifonte a manos de los eunucos. También encontrará los preceptivos cristianos arrojados a los leones en el Coliseo, el uso de plantas abortivas, a Trajano acostándose con el joven y guapo príncipe de Osroene y a un Adriano muy distinto del de Yourcenar, seguramente más cercano a la realidad y alejado del íntegro y culto emperador que nos pinta la autora belga en su "Memorias de Adriano".
Como en anteriores trabajos de Posteguillo, es indudable su capacidad para documentarse y ofrecernos una novela muy interesante, didáctica, pero que a mí, como ocurre con las anteriores, me ha resultado difícil de digerir y es que el estilo del valenciano se me atraganta y me da reparo decirlo, pero sigue con sus reiteraciones, sus recapitulaciones, para mi gusto, innecesarias y redundantes y además, en el caso de esta novela, parece que está estirada de forma artificiosa para aumentar el número de páginas.



lunes, 20 de marzo de 2017

EN BRAZOS DE LA MUJER MADURA

Andrés (Miguel Ángel García de adolescente y Juan Diego Botto de joven adulto), está interno en un colegio religioso (¿escolapios?) cuando se produce el levantamiento militar de julio de 1936 en España. El colegio está en algún lugar de Cataluña y cuando los religiosos constatan que la rebelión no ha triunfado en aquella región, deciden cerrar el colegio y enviar a los alumnos a sus casas, mientras ellos se dispersan, cada cual por su lado, vestidos de paisano.
Andrés quiere ir a La Coruña, pues su madre pasa allí los veranos, pero las comunicaciones entre ambas zonas están cortadas y se ve obligado a regresar a su domicilio de Gerona, que encuentra ocupado por el portero del edificio que, aprovechando el fanatismo del momento, ha denunciado a la madre de Andrés como sospechosa de fascista, basándose en que acude a misa, por lo que el joven es acogido por unos vecinos.
Pero Andrés no se conforma con la situación y decide intentar por su cuenta pasar las líneas del frente hacia la zona nacional, hasta que al llegar a un pueblo de Aragón, es interceptado por una patrulla anarquista y logra convencerles de que iba en busca del frente para luchar contra los fascistas. Los anarquistas le acogen y, por ser demasiado joven, le asignan tareas en la cocina, hasta que el comandante se entera de cuál es su verdadera situación y le envía a su casa de Barcelona con su esposa e hija.


La película es una adaptación de la novela homónima del húngaro Stephen Vizinczey, de carácter semibiográfico, publicada en 1965, que supuso todo un éxito editorial desde su lanzamiento.
La acción es "españolizada", por así decirlo y se traslada desde la Hungría de los últimos años de la II Guerra Mundial y la inmediata postguerra, a los escenarios de la Guerra Civil Española y años posteriores.
El film nos va narrando el aprendizaje sobre amor, sexo y libertad en el paso hacia la vida adulta, que un joven experimenta a través de varias historia amorosas con mujeres de mayor edad que él.
Ante el cambio de escenarios, el realizador, Manuel Lombardero, defiende que durante la Guerra Civil Española, se dieron los mismos paralelismos de libertad y ausencia de libertad que en la Hungría de la Segunda Guerra Mundial.


No sé muy bien el motivo del cambio de escenarios, quizá Rafael Azcona (guionista) y Lombardero, pretenden acercar la historia al público español o tal vez es porque conocen mejor este ambiente, pero el traslado no está nada conseguido.
La película es entretenida, está bien hecha (ambientación, fotografía, incluso banda sonora) y con algunas interpretaciones interesantes, pero tiene muchos altibajos y algunas situaciones un tanto artificiosas.
El personaje del protagonista, a mi entender, pierde mucha profundidad con respecto a la novela y lo que sí es de agradecer es que el film respete el espíritu de la novela al no detenerse más de la cuenta en los encuentros amorosos propiamente dichos, ya que estos son secundarios y lo que de verdad relata la novela y ya digo que respeta el film, es la relación con las mujeres previa al encuentro sexual.