jueves, 20 de julio de 2017

EL SANTUARIO NO SE RINDE

Acabada la Guerra Civil y mientras sube la rampa que conduce al Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, Marisa (Beatriz de Añara) recuerda los terribles días que pasó en él durante los primero meses de la contienda.
Cuando la sublevación militar fracasa en la provincia de Jaen, Marisa y su padre, el Marqués de Orduña (Rafael Bardem), que pasan las vacaciones en la casa señorial de sus antepasados en la finca del Romeral, se ven en peligro, de hecho, el Marqués es detenido y asesinado. Luis de Aracil (Alfredo Mayo), notario de la localidad y hombre de ideas republicanas, conduce a Marisa hasta el santuario, situado cerca de Andújar (Jaen), donde los partidarios del Alzamiento se han atrincherado, pensando que allí estará más segura. Cuando están a punto de llegar, una bala hiere a Luis, debiendo restablecerse entre los que teóricamente eran sus enemigos.
El contacto con el heroísmo de éstos, dirigidos por el capitán de la Guardia Civil Santiago Cortés (Tomás Blanco) le hace desistir de escapar, decidiendo quedarse con los sitiados y acatar con ellos la consigna: El santuario no se rinde. Cuando se agotan las posibilidades de resistencia, los atacantes se adueñan de la posición.


Película basada en hechos reales ocurridos durante la guerra civil española, cuando 165 Guardias Civiles y 46 paisanos defendieron, junto a sus familias (en total unas 1.200 personas) durante ocho meses (14-09-1936 a 01-05-1937) el Santuario de la Cabeza ante una fuerza republicana compuesta por 1.500 milicianos, 15 tanques, numerosa artillería y aviación.
En un lugar cercano al Santuario (el Palacio de Lugar Nuevo), también se habían atrincherado partidarios del bando sublevado, aunque como era más difícil de defender, el 12 de abril del 37, acabaron replegándose hacia el Santuario. Ambos lugares, que distaban entre si apenas 3,7 kilómetros, se hallaban completamente aislado del territorio dominado por los nacionales, y eran provistos de víveres por avión desde Córdoba y Sevilla, destacando en el abastecimiento el laureado capitán Carlos Haya (Jesús García la Imperial) que realizó alrededor de 70 misiones sobre el Santuario y Lugar Nuevo en los 8 meses de asedio.


Este es uno de esos episodios que se han ido olvidando, en cierto modo de manera interesada, pues sabemos que ahora, exaltar estas gestas no está bien visto por los políticamente correctos. Es más, podría contar anécdotas de todo tipo relativas a los intentos de cambiar las cosas, de contarlas de otra manera, tergiversarlas o directamente cubrirlas con el manto del olvido para que queden borradas las huellas de estos hechos increíbles por lo que tienen de gesta, independientemente de que se esté de acuerdo o en contra de quienes los protagonizaron. Estas anécdotas van desde borrar el nombre del Capitán Cortés de los callejeros, colegios, etc., hasta otras bastante más peregrinas. En el seno del propio instituto armado, incluso antes de la llegada de la democracia, se pasaba de puntillas por este episodio militar.
La película en sí es bastante mediocre, al parecer, su realizador, Arturo Ruiz Castillo, tuvo muchos problemas para recabar los fondos necesarios para el rodaje.
Este hombre y el productor José Mª Amado, al parecer eran de ideas republicanas y pretendieron hacer una película que no fuera demasiado partidista, en este sentido he de decir que van dando una de cal y otra de arena, de cualquier manera, como ocurre siempre en estos casos, hay que ponerse en el momento y yo me imagino que de haber tratado de ser más condescendientes con los republicanos, la censura no habría dejado estrenar el film.
A pesar de ello, van metiendo en el argumento detalles para no presentar a los leales a la República tan malvados como en otros films de la época. Hay un diálogo entre el capitán Cortés y Luis de Aracil que es bastante representativo de esto, en el que el notario le dice al guardia civil que él no puede enfrentarse a los que están abajo porque su conciencia social se lo impide y Cortés le replica que él también tiene conciencia social y que es hijo de campesinos, pero que ha de cumplir con sus ideales. Imagino que poco más podía hacer Ruiz Castillo para tratar de ser neutral, tarea imposible, así que en esos pequeños detalles queda todo el intento, porque en el resto, tiene cosas como llamar rebeldes a las fuerzas leales a la República y otras por el estilo.
La película es floja, se nota muchísimo la escasez de medios, el guión es bastante mediocre, se meten canciones de folclore rancio, sobre todo por las letras nada imaginativas y algunos personajes, como el de Ángel de Andrés, que interpreta al guardia Curro, pretenden dar una nota de campechanía, pero resultan penosos y se salvan porque estamos hablando, como es el caso, de actores con mucho oficio.
Película curiosa porque se refiere a un episodio que ahora resulta poco conocido, pero que cinematográficamente deja bastante que desear.




miércoles, 19 de julio de 2017

EL VIAJE DE CAROL

Carol (Clara Lago), una adolescente neoyorkina de madre española y padre norteamericano, viaja por primera vez a España en la primavera de 1938 en compañía de Aurora (María Barranco), su madre. Separada de su padre, piloto en las Brigadas Internacionales al que ella adora, su llegada al pueblo materno transforma un entorno familiar lleno de secretos. Dotada de un carácter rebelde, se opone a los convencionalismos de un mundo que le resulta desconocido. La complicidad con la maestra del pueblo, Maruja (Rosa Mª Sardá) o las lecciones de vida de su abuelo Amalio (Álvaro de Luna), le abrirán las puertas a un universo de sentimientos adultos.
Carol descubre la amistad a través de unos chicos que conoce en el pueblo a los que se une formando una curiosa y divertida pandilla. Con Tomiche (Juanjo Ballesta), Cagurrio (Andrés de la Cruz) y Culovaso (Daniel Retuerta) compartirá diversión, descubrirá juegos diferentes a los de la ciudad y conocerá algunos secretos del pueblo contra los que se rebelará. A través de esta amistad surge el amor con uno de los niños de la pandilla, Tomiche. Él es un niño del pueblo con quien comparte juegos y confesiones que le harán descubrir un mundo nuevo lleno de sentimientos. Así disfrutará de su primer amor. La pérdida de un ser querido aparece en varias ocasiones a lo largo de la película, y ya inmediatamente de su llegada al pueblo, Carol y su madre van al cementerio a ver la tumba de la abuela.

 

Basada en el relato "A boca de noche", de Ángel García Roldán, el autor del mismo, lo es también del guión junto al propio realizador Imanol Uribe.
La película está estupendamente fotografiada y cuenta con una buena banda sonora.
En el reparto, nombres muy conocidos del panorama nacional (Juan José Ballesta, Álvaro de Luna, María Barranco, Rosa María Sardá, Carmelo Gómez...), supuso el debut cinematográfico de Clara Lago, a la que muchos conocen como la protagonista de Ocho apellidos vascos y que realiza una gran interpretación que quizá hacía esperar de ella más de lo que ha conseguido hasta ahora.
Buen trabajo de ambientación, los escenarios castellanos de la novela, se transforman en los verdes parajes del norte, pues los exteriores se rodaron en Cantabria, Galicia y Portugal.


El film es una especie de cuento, con el trasfondo de la Guerra Civil y todas sus miserias, que narra el viaje de una niña que se está transformando en mujer, viaje no sólo geográfico hasta un país de costumbres absolutamente distintas a las que conoce, sino una especie de viaje iniciático hacia el mundo adulto, plagado de dobleces, maldades, silencios y miedos, en el que Carol encontrará también algunos adultos que se salen de estos parámetros y, sobre todo, a su pandilla que desafía este mundo y busca la libertad simbolizada en sus bicicletas que les llevan a vagar libres hacia el río o el cercano monte, parajes en los que se desembarazan de la presencia vigilante de los adultos.
Una película delicada, de las que vulgarmente se califican como bonitas, con alguna levísima concesión al humor y un halo de tragedia que marca a la protagonista y la enfrentará con un mundo que no siempre resulta comprensible para ella.




martes, 18 de julio de 2017

MADRID DE CORTE A CHECA

La novela está estructurada en tres partes que se corresponden con la etapa final de la monarquía y las elecciones municipales que dieron paso a la II República española. La segunda parte se corresponde con la trayectoria de este último régimen mencionado y la tercera con el llamado "Alzamiento nacional", el golpe de estado fracasado que dio pie a la Guerra Civil.
Como argumento que une todo ello, el personaje de José Félix Carrillo, hijo de militar a quien su padre expulsa de casa por tener veleidades republicanas influído por la cátedra de Jiménez de Asúa. Acaban reconciliándose y las ideas políticas de José Felix pasan de la simpatía por el ambiente intelectual republicano a su afiliación a Falange Española, el nuevo partido de corte fascista creado por José Antonio Primo de Rivera. José Félix tiene amores con Pilar Rivera que, sin embargo, se acaba casando con Miguel Solis, a quien no ama, pero se ve obligada por su familia por cuestiones económicas.
En la primera parte, Foxá nos describe el Madrid pre-republicano con detalles que tienen algo de costumbrismo y que, como en el resto de la novela, mezcla personajes reales y ficticios a la manera en que lo hace Galdós, sobre todo en sus Episodios Nacionales.
En la segunda parte pasa revista a los personajes que dirigen la nueva política nacional, cargando las tintas sobre algunos de ellos que no salen muy bien parados, caso de Azaña, Alcalá Zamora o Casares Quiroga y demuestra, mas que su simpatía con los partidos de derecha (Gil Robles tampoco obtiene muchos parabienes), su animadversión hacia los nuevos gobernantes.
En la tercera parte, ya queda claro que el autor se alinea con el bando alzado, haciendo comentarios despectivos hacia quienes defienden el sistema legalmente establecido y enalteciendo a quienes se rebelan contra él. Para mí es la peor de las tres partes de la novela.
En general, lo mejor del libro es el testimonio de primera mano, sobre todo del periodo precedente al Alzamiento, el retrato de la sociedad burguesa de la época, con sus distracciones que se mezclan con las relaciones sociales y el despertar del nuevo régimen provocado por el desmoronamiento de la monarquía. No falta cierto tono irónico al referirse a todas estas circunstancias.
A medida que el libro avanza, va perdiendo interés porque se hace claramente partidista y algunos detalles que podrían ser curiosos, como los relativos al nacimiento de Falange (Foxá era amigo de José Antonio), quedan reducidos a darnos una somera idea de cómo nació el Cara al sol (en el que el autor participó) o la reseña breve y sin añadir nada que no sepamos, sobre algunos mítines de Primo de Rivera.
La novela está fechada en Salamanca en septiembre de 1937, donde Foxá la escribió en buena parte en los vetustos veladores del café Novelty.
Al parecer tenía pensado escribir otros libros que formaran parte de una cierta crónica de la España del momento, pero el que se iba a titular “Salamanca, Cuartel General”, quedó en mero intento, y reducido únicamente a idea un tercero que se iba a titular “Napoleonchu”, sobre el separtismo vasco.



lunes, 17 de julio de 2017

LA MÁQUINA DEL TIEMPO

La clásica novela de ciencia ficción de H.G. Wells se convierte en esta aventura de gran presupuesto dirigida por el bisnieto de su autor, Simon Wells. Guy Pearce interpreta a Alexander Hartdegen, un científico, profesor e inventor que vive en la Nueva York de 1895, y está convencido que el viaje en el tiempo es posible. La muerte repentina e inesperada de su prometida estimula a Alexander a construir una máquina del tiempo, que espera utilizar en un esfuerzo por cambiar el pasado. Sin embargo algo falla en su intento, primero viaja al pasado y se da cuenta que aunque lo manipule, no altera el futuro y después emprende el viaje al futuro, primero al 2030, apareciendo en un momento en que la Tierra está sufriendo graves cambios, por lo que vuelve a bordo de su máquina, pero los terremotos que se están produciendo, la hacen perder el equilibrio, se golpea en la cabeza, sufre un desvanecimiento y se ve trasladado más de 800.000 años hacia el futuro, encontrando un mundo distópico donde la humanidad se ha dividido en dos razas que han evolucionado por separado: Los pacíficos Eloi y los Morlock subterráneos. Al hacer amistad con la hermosa mujer Eloi, Mara (interpretada por la cantante pop Samantha Mumba), Alexander debe entrar para salvarla del mundo subterráneo de los Morlock cuando ella es capturada por estas criaturas. A lo largo del camino, es ayudado por Vox (Orlando Jones), un ser bio-mecánico, una especie de holograma del siglo XXI. En última instancia, Alexander hace un descubrimiento impactante sobre la verdadera naturaleza de los Eloi y Morlock.


El guión altera notablemente la novela de Wells sin mejorarla, todo lo contrario. Lo que comienza siendo una reflexión sobre la inquietud de los investigadores y la posibilidad de alterar el futuro interviniendo en el pasado, se acaba convirtiendo en una película de aventuras pura y dura, entretenida si se quiere, pero con muchos tópicos y no demasiada originalidad.
Curiosa y poco más.




viernes, 14 de julio de 2017

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LAS DOS TORRES

Tras la separación de los miembros de la Compañía del Anillo, Frodo (Elijah Wood) y su fiel amigo Sam (Sean Astin) se dirigen hacia Mordor para destruir el Anillo Único y acabar con el poder de Sauron, pero les sigue un siniestro personaje llamado Gollum (Andy Serkis). Mientras, y tras la dura batalla contra los orcos donde cayó Boromir (Sean Bean), el hombre Aragorn (Viggo Mortensen), el elfo Legolas (Orlando Bloom) y el enano Gimli (John Rhys-Davies) intentan rescatar a los medianos Merry (Dominic Monaghan) y Pipin (Billy Boyd), secuestrados por los orcos de Mordor. Por su parte, Sauron y el traidor Saruman (Christopher Lee) continúan con sus planes en Mordor, a la espera de la guerra contra las razas libres de la Tierra Media.
Sam y Frodo son atacados por Gollum, que desea recuperar el anillo mágico. Los hobits consiguen reducirlo y le atan con la cuerda élfica que le regaló a Sam la dama Galadriel (Cate Blanchett). Sam desconfía de Gollum y quiere dejarlo abandonado, pero Frodo entiende la carga que soporta la criatura y se compadece.
En la necesidad de contar con un guía, Frodo quita la cuerda del cuello de Gollum y le persuade para que les conduzca hasta la Puerta Negra de Mordor.


Segunda entrega de la trilogía que traslada a la pantalla "El señor de los anillos", de John Ronald Reuel Tolkien, dirigida por Peter Jackson y con la recordada banda sonora de Howard Shore.
Seguramente es más popular para el público que la primera.


El realizador da mayor protagonismo a los héroes en detrimento de los hobits, sobre todo a Aragorn, en lo que más de uno ha visto como una traición al encanto y la fantasía de los libros de Tolkien. Yo pienso que es algo buscado por el realizador, que pretende dar preponderancia a la épica, a las escenas espectaculares y a la violencia (tan del gusto de la audiencia actual), en detrimento del encanto y la fantasía de la obra de Tolkien.
También nos aporta el mayor protagonismo del personaje de Gollum, que resulta tan atractivo e incluso, para mí, más preponderancia de Samsagaz Gamyi, o al menos su interpretación me parece mejor que la de Elijah Wood en su papel de Frodo Bolsón. Otro personaje que introduce esta entrega es el del Bárbol que ayuda a Merry y Pippin.
Muchas imágenes de animación, que nos proporcionan espectaculares escenas, sobre todo en la batalla que cierra la película.
Jackson ha tomado la obra de Tolkien y definitivamente opta por el camino de la acción. Sin duda lo hace bien y es de aplaudir el resultado espectacular y que el público, en general, tan bien ha acogido, pero pienso que de haber optado por mayor fidelidad al espíritu de Tolkien, lo hubiera tenido más difícil aún.




jueves, 13 de julio de 2017

LA BATALLA DE ANZIO

Enero de 1944, para romper el estancamiento del frente en Cassino, las tropas aliadas desembarcan en el sector de las playas de Anzio, al suroeste de Roma, para caer sobre la retaguardia alemana. Tras el desembarco, el corresponsal de guerra Dick Ennis (Robert Mitchum) y el cabo Jack Rabinoff (Peter Falk) hacen una incursión en jeep para ver la situación, y consiguen llegar a Roma sin problemas, pero cuando se lo comunican al General Jack Lesley (Arthur Kennedy) este no se decide a avanzar prefiriendo en cambio consolidar su posición en la playa.
La operación estaba pensada para aprovechar el más que presumible factor sorpresa, pues se sabía que el enemigo no esperaba un desembarco en aquella zona, aunque en Nápoles, los vendedores ambulantes y los pillastres, llevaban días ofreciendo su mercancia a los soldados "porque en Anzio no vais a encontrar nada de esto". Se pretendía, tras un rápido ataque sobre las posiciones alemanas, consolidar la cabeza de playa y comenzar el avance sin esperar a más. Pero las tropas aliadas se ven frenadas por las dudas, dilemas y conservadurismo táctico del general Lesley (trasunto del general Lucas, que ostentaba el mando en Anzio y a quien no se menciona por su nombre en toda la película), toda vez que las fuerzas alemanas se hallan en pleno repliegue, lo cual facilita la posterior labor ofensiva del mariscal alemán Albert Kesselring (Wolfgang Preiss). Es en esa situación cuando la primera ofensiva de Lesley fracasa y pierde toda una división en una emboscada, de la que un grupo de hombres, entre los que se hallan el corresponsal Ennis y el intrépido cabo Rabinoff, sobreviven y, en lugar de regresar a la retaguardia, deciden inspeccionar el terreno. El riesgo que ello supone les envuelve en una trepidante aventura.


En los créditos iniciales se dice que el guión se basa en el libro "Anzio", de Wynford Vaughan-Thomas.
En realidad, sobre la batalla en sí, apenas hay unos someros apuntes, vemos el desembarco y un atisbo del sangriento desastre que sufrieron los Rangers cuando se encontraron copados por el ejército alemán.
La Batalla de Anzio nunca debió tener lugar como tal, si el general John P. Lucas hubiera dado la orden de avanzar tras el desembarco. Pero temeroso de que aquella aparente tranquilidad fuera una trampa tramada por el mariscal Kesselring, e influenciado en exceso por la mala experiencia que habían tenido en Salerno, se entretuvo varios días afianzando la cabeza de playa y perdió la iniciativa. Desde Anzio, las tropas aliadas estaban a tres horas de Roma, y hubieran entrado en la ciudad eterna al día siguiente del desembarco, pero aquellas dudas lo impidieron y entre esto y que los alemanes les tenían bloqueados en Cassino, la entrada en Roma de los aliados se produjo mucho después, apenas unas horas antes del desembarco de Normandía, por lo que un hecho que debió haber supuesto un gran hito propagandístico, apenas ocupó un día las portadas de los noticiarios, sepultado por el desembarco aliado en las costas atlánticas de Francia.
Realmente la película, lo que hace es contar la peripecia de un pequeño grupo de soldados que se salva del desastre y, tras inspeccionar las posiciones enemigas, emprende el camino de regreso a sus líneas en Anzio.
Las escenas bélicas están bastante bien, pero algunas otras cosas dejan que desear, sobre todo si tenemos en cuenta que, al menos aparentemente, es una gran superproducción de Dino de Laurentis, con actores italianos y un ramillete de intérpretes norteamericanos que le dan cierto lustre al film.
El guión es bastante flojo y la estrella auténtica del film es Robert Mitchum que, no sólo aparece en casi todas las escenas de principio a fin, sino que el guión prevee para su personaje unas cualidades que no dejan de ser sorprendentes, cuando no totalmente increíbles por inapropiadas, pues se erige en factotum de los soldados, es el que habla por radio y sus "consejos", se convierten en órdenes, salva a alguno de sus compañeros liquidando a un francotirador alemán, todos le obedecen, casi hasta los generales, cuando no es sino un corresponsal de prensa. En fin, de película, nunca mejor dicho.



Su contenido histórico, deja también que desear, quizá lo mejor, aparte de las escenas de combate, sean algunas reflexiones que hace el protagonista sobre el sentido de la guerra para el ser humano.
Un film un tanto decepcionante y cinematográficamente, tampoco es muy destacable, aunque resulta entretenido de ver.




miércoles, 12 de julio de 2017

CAMINO A LA PERDICIÓN

1931. Mike Sullivan (Tom Hanks) y Connor Rooney (Daniel Craig) son dos esbirros del anciano gángster irlandés-americano John Rooney (Paul Newman), el padre de Connor, que ha criado a Sullivan, desde que este quedó huérfano, como si fuera su propio hijo.
A pesar de ser un asesino, es un buen padre de familia, amante esposo y ferviente católico. Una noche de lluvia, Sullivan sale junto a Connor, a realizar un trabajito. El inocente primogénito de Sullivan, Michael Sullivan Jr. (Tyler Hoechlin), que no sabe en qué trabaja su padre, decide colarse en el asiento de atrás del coche cuando se entera de que su padre va a trabajar, para tratar de descubrir a dónde va, y es testigo de un ajuste cuentas. Los celos por el amor que su padre le profesa a Sullivan y el temor a dejar testigos del crimen, impulsan a Connor a acabar con el pequeño y con Mike y de paso con el resto de la familia, pero solo consigue asesinar a la mujer y al menor de los Sullivan. Destrozado y deseoso de venganza, Michael y su ya único hijo emprenden una peligrosa huida hacia Perdición, un pequeño pueblo costero donde esperan encontrar la paz.
Sullivan solicita asistencia a un lugarteniente de la banda de Al Capone, Frank Nitti (Stanley Tucci), pero cuando este se niega a ayudarle, Mike y su hijo, comienzan una serie de robos en bancos donde está depositado el dinero que va a ser blanqueado por el sindicato del crimen. Con esta táctica, Sullivan espera forzar a Capone para que le entregue a Connor a cambio del dinero, pero mientras tanto, Nitti ha despachado al asesino Harlen Maguire (Jude Law) para matar a Sullivan y a su hijo.


Basada en la novela gráfica del mismo título de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner.
El guión sigue de manera bastante fidedigna la trama del comic.


Con un plantel envidiable en el reparto, destaca el buen momento de todos ellos, y la presencia de Paul Newman en el que sería su último papel en el cine, una presencia imponente a pesar de su pequeño papel, por el que fue nominado al Oscar al mejor actor de reparto.
Magníficamente fotografiada y con una banda sonora muy conseguida, la película cuenta también con una estupenda ambientación y la verdad es que lo tiene todo para ser recordada como una de las grandes creaciones del género.


El film nos hace evocar las grandes películas del género en blanco y negro y, aunque es cierto que no llega al nivel de los grandes títulos del cine negro, es de una factura técnica impecable y sabe sacar partido de la original historia en que se basa.
La película tiene una segunda lectura, aparte de la historia de ganster, y es la relación entre padre e hijo, plagada de silencios y dificultades, no en vano, el niño adora e incluso admira al padre, pero este no deja de ser un asesino y el muchacho sabe de sobra que aquello está mal. Ese discurso de la dificultad que supone la lealtad y el amor entre padres e hijos aún en circunstancias tan especiales como esta, está presente en toda la película, no solo en el caso de los Sullivan, sino de John y Connor Rooney.
En definitiva, un film entretenido donde los haya, con un buen ritmo a pesar de que no tiene empacho en mostrarnos detalles y en ralentizar la acción cuando esta lo requiere, con unos cuantos planos y encuadres de esos que maravillan al espectador. Perfectamente planificada y rodada, quizá al film le falte un poco de pasión para llegar a la categoría de memorable.