miércoles, 20 de septiembre de 2017

LAS CRÓNICAS DE NARNIA: EL LEÓN, LA BRUJA Y EL ARMARIO

Los cuatro hermanos Pevensie: Lucy (Georgie Henley), Edmund (Skandar Keynes), Susan (Anna Popplewell) y Peter (William Moseley), han de abandonar Londres, al igual que cientos de niños como ellos, debido a los demoledores bombardeos diarios de la Luftwaffe alemana que, durante la Segunda Guerra Mundial, sufrió la capital británica.
Aunque ellos no quieren, comprenden la razones de su madre que desea ponerlos a salvo y viajan a una zona rural, un pueblecito llamado Coombe Halt, donde son recogidos por el profesor Digory Kirke (Jim Broadbent) y su ama de llaves, la señora Macready (Elizabeth Hawthorne) que los alojan en su gran casa que domina una vasta propiedad, en la que descubrirán el mundo de Narnia, al que acceden a través de un armario mágico mientras juegan al escondite en la casa de campo del viejo profesor.
En Narnia descubrirán un mundo increíble habitado por animales que hablan, duendes, faunos, centauros y gigantes al que la Bruja Blanca, Jadis (Tilda Swinton) ha condenado al invierno eterno.
Con la ayuda del león Aslan, el noble soberano, los niños lucharán para vencer el poder que la Bruja Blanca ejerce sobre Narnia en una espectacular batalla y conseguir así liberarle de la maldición del frío.


El guión se basa en la obra de C.S. Lewis.
Las semejanzas que más de uno encuentra con El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien, no son meras coincidencias, ambos eran miembros de un grupo de discusión literario conocido como Inklings. En sus reuniones mantenían discusiones filosóficas y literarias, o leían y se criticaban mutuamente fragmentos inéditos de sus obras.
Aunque el libro en que se basa es el primero de la serie que escribió, en realidad cronológicamente es el segundo tras "El sobrino del mago".


La verdad es que el film no alcanzó las expectativas depositadas en él por los productores. Mucho se ha discutido sobre el relativo fracaso de la saga de Narnia, de la que este film es la primera entrega. Para algunos, la distancia temporal entre los estrenos de una película y las siguientes, impidió el nacimiento del fenómeno de los seguidores que han tenido otras obras de este tipo.
Lo cierto es que la película tiene unos maravillosos escenarios que recrean bastante bien ese mundo onírico que concibió Lewis. Cuenta con una partitura musical, de Harry Gregson-Williams, muy alabada por crítica y público entendido.
Quizá lo demás está a menor altura, resultando bastante previsible todo el desarrollo de la historia.


Al final, uno tiene la sensación de que aquello solo puede funcionar como película infantil, hasta los toques de humor resultan infantiles. Creo que para disfrutarla de veras, hay que verla con mentalidad de niño.


Una curiosidad para terminar, En las versiónes francesa e italiana, Aslan fue doblado por Omar Sharif.




martes, 19 de septiembre de 2017

NUNCA ES TARDE PARA MORIR

Nickolái, Louis, Harry, Johann y Travis, cinco personas que rebasan los sesenta, amigos desde hace años, fueron agentes de los servicios secretos de sus respectivos países y se reúnen de cuando en cuando para jugar al póker y ponerse al día de sus vidas.
Louis conoce a una joven cuya belleza y sus llamativos ojos verdes consiguen cautivarle, se llama Kayden Fox y cambiará totalmente su vida y la de sus compañeros metiéndoles en una espiral de intriga, violencia y asesinatos. Uno a uno, los cinco amigos irán desapareciendo de forma aparentemente explicable, pero si se araña un poco la superficie, se encuentran extrañas coincidencias que traerán de cabeza a la teniente Marian Bennet y a su ayudante Christian Willocks.
Estamos ante una átipica novela negra escrita, por momentos a ritmo trepidante, en otros, no tanto, pues hay pasajes que se hacen un tanto lentos y monótonos. El argumento es muy interesante y atractivo y se ve que el autor, Pablo Palazuelo, se ha documentado mucho y bien en bastantes campos, pero he de decir que, en ocasiones peca de exceso de información al lector, al menos en la manera en que nos la transmite. Ejemplo: Se ve que Palazuelo, bien por conocerla directamente, bien por ese gran trabajo documental a que hacía referencia, domina la geografía neoyorkina, ciudad en la que transcurre la intriga, pero cuando habla de que uno de los protagonistas se va a tomar una copa, comienza diciendo algo así como pensó en ir a tal o cual local (y cita cinco o seis), pero al final se decidió por dirigirse al... (no recuerdo el nombre del elegido, ni maldita falta que me hace). Vamos a ver, estimado Pablo, ya hemos visto que dominas, que sabes mucho y que te conoces todos los after hours de Nueva York, pero la cosa queda como si quisieras decirnos "Mira cuánto sé". Creo que así no se escribe, a mí no se me ocurre decir "no subí al cuarto, ni al quinto, ni al sexto. Subí al segundo piso". De estas cosas tiene varias y a veces se enreda y su estilo se hace un poco cansino. Además cuando nos relata un partido de baloncesto callejero, en el que uno de los abueletes juega con unos chicos de la calle, dice: "el árbitro lanza el balón al aire y fulanito (no sé quién de ellos era), gana el salto y sale botando con el balón a la canasta contraria". En el salto entre dos de baloncesto, ninguno de los que salta se queda con el balón, lo palmea a un compañero, lo que me hace pensar que con otras informaciones que nos de, puede estar cometiendo errores parecidos, pero como yo no domino esas materias, me las estoy tragando por buenas.
En fin, un buen argumento, interesante, bien documentado, pero demasiado larga, con golpes de efecto rebuscados, haciendo ir a los personajes por donde le conviene para que los acontecimientos cuadren, con mucho gore (qué afición por las amputaciones y cosas parecidas) y me parece que ha estirado mucho la historia que al final, se hace un poco pesada, aparte de que abusa un poco de esas típicas escenas, que tanto nos rechinan, sobre todo en algunos films, en los que víctima y verdugo dialogan interminablemente, tanto que te hacen exclamar ¡Pero vas a disparar, o estás esperando a que llegue el séptimo de caballería! Y, claro, con tanta cháchara, a los buenos les da tiempo a llegar al rescate.
Entretenida, pero demasiado larga y un poquito pesada.



lunes, 18 de septiembre de 2017

LA VIDA PERRA DE JUANITA NARBONI

Juanita Narboni (Mariola Fuentes), hija de padre llanito (así se conoce a los naturales de la colonia británica de Gibraltar) y madre andaluza, llegó a Tánger de pequeña junto a sus padres y hermana. Juanita va viendo cómo todo lo que conocía empieza a cambiar irremediablemente. En los últimos coletazos del colonialismo español en África, la gente empieza a abandonar la ciudad para volver a la Península. Solo unos pocos siguen queriendo vivir en Tánger.
Juanita, decidida a continuar, contempla en soledad los cambios que la historia hace con la ciudad mientras recrea las desventuras de las personas que compartieron su tiempo con ella: su hermana Helena (Lou Doillon), una chica culta educada en el Liceo francés, que marchó de la ciudad para buscar más libertad; Esther (Nabila Baraka) una amiga sefardita de Juanita, que sacrificó todo lo que tenía por un amor imposible con un marroquí y Hamruch (Salima Benmoumen), la fiel criada de su familia y compañera íntima, que un día desaparece sin dejar rastro.
En el trasfondo de estas vidas: la guerra civil española con la entrada de las tropas Jalifeñas en Tánger y la II Guerra Mundial con la llegada de refugiados de Europa. Juanita, último testigo de ese "paraíso" que fue el Tánger internacional donde convivían culturas y religiones, a la vez que último vestigio del "colonialismo", se va quedando sola en su ciudad que, tras la independencia de Marruecos en 1956, va retornando a sus orígenes árabes.
El guión se basa en la novela del mismo título de Ángel Vázquez, considerado "autor maldito" de la literatura contemporánea en castellano.
Coproducción hispano-marroquí, algo no muy usual en el cine español.


La novela de Ángel Vázquez está llena de anécdotas, algunas de las cuales se pierden en la adaptación de la marroquí nacida en Tánger, Farida Benlyazid, sería muy difícil por no decir imposible haber metido todo en los 100 minutos de metraje.
Igual que ocurre en el texto literario, hay un cierto tono de humor en la manera en que Juanita va contando sus experiencias y la estupefacción que siente cuando se da cuenta de que la vida ha pasado por delante de sus narices sin apenas enterarse.
Es una lástima que los escenarios naturales tengan tan poco protagonismo con tantas imágenes de interiores, creo que la bella ciudad marroquí ofrecía un sin fin de posibilidades para haber dado más presencia al entorno.
Tampoco queda demasiado explícita la crítica que subyace a la involución que sufrió Tánger, como otras ciudades árabes, sobre todo de las antiguas colonias europeas, que perdieron parte de su cosmopolitismo y el ambiente de convivencia entre religiones con la llegada de la independencia de estos países.




viernes, 15 de septiembre de 2017

HORMIGAS EN LA BOCA

Martín (Eduard Fernández), un español de mediana edad, con un pasado de compromiso político a sus espaldas, sale de la cárcel tras cumplir ocho años de condena, después de ser sorprendido por la policía en pleno asalto a un banco. Cuando recupera su libertad, viaja a La Habana para buscar a Julia (Ariadna Gil), que fue su compañera ideológica y sentimental y consiguió escapar de la policía con el botín de aquel atraco. Encontrar a Julia ocho años después no es tarea fácil para Martín, y mucho menos recuperar el botín desaparecido. La Habana en 1958 es una ciudad en plena convulsión política: los adeptos al régimen del General Batista se resisten desesperadamente a perder su poder. En su intento, chocan frontalmente con los guerrilleros que tejen en las sombras una red de colaboradores capaz de desestabilizar una sociedad en plena decadencia. El momento y el lugar son los idóneos para que todo tipo de gangsters y vividores se den cita en busca de su pedazo de tarta. La ciudad vive un tiempo de esperanza y de contradicción. De renovación, de pérdida y de confusión. Un tiempo de revolución en el que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En La Habana y en su búsqueda, Martín encuentra el reflejo inesperado de su propio momento vital.
El guión se basa en la novela "Amanecer con hormigas en la boca", de Miguel Barroso, hermano del realizador del film.


Esta película brilla más por el envoltorio que por el contenido y es que, aunque la historia no está mal, el guión no ha logrado explotar su potencial e incluso en algunos aspectos a mí me parece un poco embarullado.
Otra cosa son los apartados técnicos y artísticos, con una conseguida ambientación que, por un lado se beneficia de haber sido rodada en gran parte en La Habana, con lo que la recreación de los ambientes de finales de los 50 resulta más sencilla que en otras localizaciones, al haber conservado Cuba (en buena parte contra su voluntad), la esencia de aquella época en sus calles, edificios, automóviles... Pero por otro lado, esta ambientación, maravillosa, en algunos aspectos también la consigue el film por la especial atención de Mariano Barroso a la hora de cuidar los detalles, incluso con mimo: lo que se escucha en la radio o se ve en la televisión, el vestuario (a cargo de Sonia Grande), etc., todo ello nos transporta a La Habana de la época y nos hace sentir que nos movemos por sus calles y plazas.
Estupenda también la fotografía de Javier Aguirresarobe, en colores cálidos que consigue captar la atmósfera de la isla caribeña y también a destacar la llamativa banda sonora de Xabier Capellas que incluye sones populares cubanos.
En cuanto al argumento en sí y a la historia que nos narra, ya digo que me parece un poco endeble, lo mejor, los actores y el final, que está bastante conseguido.




jueves, 14 de septiembre de 2017

OBJETIVO PATTON

La acción comienza semanas después del fin de la guerra, en 1945. Un tren fuertemente custodiado por tropas norteamericanas que transportaba las reservas de oro alemanas del Reichsbank es asaltado, desapareciendo su cargamento valorado en 250 millones de dólares. Como el robo ha ocurrido en la zona controlada por el ejército del general Patton (George Kennedy), este decide supervisar personalmente la investigación para encontrar a los culpables, sobre todo después de una tensa entrevista con el general ruso Ostranov (Reinhold Olszewski), que le afea que se hayan dejado robar, que muriera un buen número de soldados norteamericanos y que todavía no sepan nada de los culpables, lo que les hace sospechar, además, que todo es un subterfugio para quedarse con todo el dinero y no repartirlo, como botín de guerra que es, con los soviéticos. El que Patton se involucre personalmente, pone nerviosos a los ladrones que maquinan un plan para asesinarle. Paralelamente, el Mayor Joe De Lucca (John Cassavetes) un oficial de inteligencia encargado del caso intentará, con la ayuda de su antigua amante Mara (Sophia Loren), esclarecer los hechos a la vez que proteger la vida del general Patton. Sin embargo, siempre se encuentran con que alguien les lleva la delantera, pues el coronel Donald Rogers (Robert Vaughn), uno de los implicados en el robo, está enterado de todos sus movimientos.


Basada en el best seller de Frederick Nolan titulado “The Algonquin Project”, que especulaba con la posibilidad de que la muerte del general Patton hubiera sido debida en realidad a un complot para acabar con su vida.
Está claro que los productores quisieron aprovechar el tirón del éxito que había tenido el anterior film sobre el famoso general.


He leído por ahí todo tipo de críticas sobre el film y me sorprende que muchas de ellas sean demoledoras. Hombre, no es que la película sea una obra maestra, ni mucho menos, pero a mí me ha parecido un film bastante entretenido, partiendo de la base de que resuelve algunas cosas, como el asesinato de Patton, de una manera un tanto increíble, pero eso ya estaba así en la novela.
Creo que mantiene bastante bien la intriga, si bien es cierto que en algunos tramos le falta tensión y que quizá no explota todo el potencial del argumento, pero ya digo que, creo que como producto de entretenimiento, no está mal.




martes, 12 de septiembre de 2017

POR EL VALLE DE LAS SOMBRAS

El Doctor Corydon M. Wassell (Gary Cooper), un médico rural, viajó a China tras ver una foto de Madeleine (Laraine Day), un bella enfermera. Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial se incorpora al ejército, en el cuerpo médico de la marina de los EEUU, que combate duramente a los japoneses en el Pacífico. En marzo de 1942 es destinado a Tjilatjap, en la isla de Java, coincidiendo con la batalla del estrecho de Maccasar. Allí se hará cargo de un grupo de soldados heridos a los que se les impide embarcarse con rumbo a casa.
Mientras los japoneses barren las Indias Orientales, con la única oposición de un puñado de barcos holandeses y norteamericanos que hacen frente desesperadamente a la marina japonesa, el Dr. Wassell está decidido a escapar de Java con algunos tripulantes del Marblehead, un pequeño crucero, llevándose con ellos a esos heridos que quedaron atrás y cuya suerte depende totalmente del arrojo del médico y de los tripulantes del barco, desoyendo incluso las órdenes que reciben del mando. En su desesperada travesía, el Marblehead quedará medio destrozado, una hazaña que será comentada incluso por Radio Tokyo. El increíble esfuerzo de oficiales y marineros, inmortalizó su nombre.


Basado en una historia real de cómo el Dr. Wassell salvó a una docena de marinos heridos que fueron dejados atrás cuando los hombres capaces fueron evacuados a Australia.
Sus acciones fueron más tarde reconocidas en una emisión de radio dada por el presidente Roosevelt en abril de 1942.


Entre los cientos de miles de norteamericanos que escucharon aquella emisión radiofónica en la que su presidente expresaba su reconocimiento a este hombre, estaba Cecil B. DeMille que, inmediatamente, vio que allí había una historia para contar y animar al resto de compatriotas en una guerra en la que acababan de entrar oficialmente y que no era demasiado popular por los altos costes en vidas humanas que estaba suponiendo para el país.
Y básicamente, eso es la película, un canto al valor y un intento de elevar la moral de sus compatriotas.
Lo demás, resulta bastante artificial, con un hospital que parece una verbena de lo bien que se lo pasan los chicos, aunque estén malheridos y una historia de amor paralela a la trama bélica, narrada mediante flashbacks, que nos cuenta la vida pasada del doctor Wassell como médico misionero en China.
Existe un libro de James Hilton, titulado “Historia del Dr. Wassell” y aunque el propio Hilton fue consultado cuando escribieron el guión, la película no está basada en su libro directamente, sino en algunos datos del mismo, en la entrevista con el protagonista y en el testimonio de algunos de los marinos que le conocieron.




TIERRA DE CAMPOS

Un cantante con cierta fama llamado Daniel Campos, de nombre artístico Dani Mosca, traslada el cadáver de su padre a su pueblo natal, un lugar que el autor denomina Garrafal de Campos, en la comarca castellano-leonesa del mismo nombre. En realidad no se trata de cumplir el último deseo de su padre, fallecido un año atrás, sino que Dani recuerda que en alguna ocasión, él le habló de que le gustaría ser enterrado en su pueblo y ese recuerdo impulsa a su hijo a afrontar el traslado del cadáver, que realiza en un coche fúnebre conducido por un ecuatoriano, Jairo, que le da más conversación que la deseada. Aunque Dani apenas pasó algunas días sueltos y un verano completo en el pueblo, allí se reencuentra con algunos personajes de su infancia y durante el viaje en el coche fúnebre irá rememorando su propia andadura vital, desde sus tiempos en un colegio religioso, donde surgió el grupo musical Los Moscas, del que formaban parte sus amigos Gus y Animal, pasando por sus experiencias amorosas, incluída su convivencia con Kei, una chelista japonesa, con la que ha tenido dos hijos, Maya y Ryo, que le acompañarán en una parte de su estancia en Garrafal y durante el viaje de regreso a Madrid.
Al final el libro se convierte en una narración con reflexiones del autor sobre la identidad y los sentimientos, con referencias, sobre todo en el plano musical, pero también en otros aspectos como la cultura o la política, a los últimos años en España.
Se lee bien, está salpicado de cierto sentido del humor, y contiene descripciones sobre los excesos de algunos de los llamados rockeros o de la vida en la ciudad y en el campo, sin enfrentar una con otra, simplemente anotando diferencias y conjugando bastante bien ambos mundos dentro de la novela.