martes, 21 de noviembre de 2017

EL OTRO NOMBRE DE LAURA

Quirke recibe la llamada de un antiguo compañero de Universidad que le ruega que trate de evitar la autopsia preceptiva al cadáver de su joven y bella esposa que se sucidó arrojándose al mar desnuda desde un muelle de la bahía de Dublín. Tras examinar el cuerpo, Quirke sospecha que aquello no es un suicidio, sino que alguien arrojó el cadáver al agua.
En esta novela, el autor se escapa de la convención de que el lector siga la historia desde la perspectiva de quien investiga, trazando una historia paralela desde la perspectiva de la víctima que nos va relatando sus recuerdos íntimos.
En esta melancólica segunda narración, Deirdre Hunt emerge como una chica inteligente y ambiciosa, desesperada por convertirse en dueña de su propio destino. Su imaginación fue despertada por un falso sanador espiritual, abriéndose paso, como a tientas, desde las zonas marginales en que vive, para montar su propio negocio junto a un llamativo socio comercial. Se trata de un salón de belleza para el que adopta el nombre comercial de Laura Swan. El aire de superioridad de su socio, Leslie White, es tan falso, como sus modales estudiados y su línea transparente de seducción, que le permiten un asombroso éxito con toda clase de mujeres, la hija rebelde de Quirke, Phoebe, entre ellas.
En la novela tenemos a unas cuantas mujeres un tanto desnortadas, insatisfechas con su vida, sobre todo con las esperanzas que pudieron haber puesto en sus parejas y que, por el tratamiento que les da el autor, de mujeres que caen bajo los falsos hechizos de esta suerte de gigoló, convierte a sus personajes, que pudieron haber sido bastante más interesantes en mujeres un tanto idiotas.
Por otro lado, se ve atrapado por algunos de los personajes que vienen de su anterior novela, algunos de ellos, personajes fascinantes, es cierto, pero que están un poco metidos con calzador en esta nueva entrega.
A pesar de todo ello, Black despliega ese estilo seductor que tiene y nos lleva por el oscuro y represor mundo del Dublín de posguerra, moralmente claustrofóbico en el que reflexiona sobre el mal y el pecado.



lunes, 20 de noviembre de 2017

EL LÁPIZ DEL CARPINTERO

Febrero de 1936. El medico Daniel Da Barca (Tristán Ulloa) es un conocido intelectual socialista, famoso por sus lecciones de medicina y sus discursos políticos. La novia de Daniel es Marisa Mallo (María Adánez), hija de un contrabandista de ideas fascistas y que se opone a la relación de Marisa con el "políticamente peligroso" Daniel Da Barca.
Poco antes de que estalle la Guerra Civil, el sargento Landesa (Carlos Sobera) ordena seguir y espiar a varios activistas de izquierdas. El cabo de la Guardia Civil Herbal (Luis Tosar) solicita que le encarguen el informe sobre Daniel Da Barca porque, según dice, lo conoce bien. Así comienza la obsesiva persecución de Herbal, que se convierte en la sombra de Daniel Da Barca y de su novia.
Cuando estalla la Guerra Civil, Daniel es brutalmente detenido y trasladado a la prisión de A Falcona, en Santiago de Compostela. Allí, los presos tratan de superar la angustia de su encierro relatándose historias unos a otros mientras Herbal, que ha solicitado su traslado para trabajar en la prisión, vigila sin descanso espiando a los presos, sus palabras y sus acciones.
Mientras Daniel esta en prisión, Benito Mallo (Manuel Manquiña) intenta que su hija Marisa se olvide de él y le presenta a Alejandro (Monti Castiñeiras), un militar franquista a quien Benito considera el marido idóneo. Pero Marisa se niega a renunciar a su amor por Daniel y comienza una lucha desesperada por liberarle, aunque eso la ponga a ella misma en grave peligro.


El guión se basa en la novela del mismo nombre del escritor gallego Manuel Rivas.


Un tanto decepcionante adaptación de la novela de Rivas que tiene un cierto tono poético que aquí, en parte, se pierde.
La verdad es que me resultó sospechoso que en el reparto estuvieran actores que en aquel entonces gozaban de pleno éxito televisivo (algunos siguen estando en el candelero), por participar en series o presentar programas a los que el público seguía mayoritariamente, como el caso de Carlos Sobera, Anne Igartiburu o María Adánez (Aquí no hay quien viva), no porque sean buenos o malos actores (que en general son gente respetada en la profesión), sino porque eso da cierto tufillo a buscar éxito fácil.
A mí no me ha gustado la adaptación, todo un poco artificial, los actores recitando sus textos como si no los vivieran y algunas de las secuencias, como si estuvieran planificadas para que el encuadre quede bien para la foto y otras un tanto penosas, como la de los presos cantando al son de las maracas.
Antón Reixa, el realizador del film, dice que leyó 78 veces la novela, no le quito mérito, ni pongo en duda que se enamorara del texto de su paisano, pero a la película le falta sentimiento.
Buen trabajo de Luis Tosar que es lo mejor de la película.




viernes, 17 de noviembre de 2017

ATLAS DE GEOGRAFÍA HUMANA

Fran (Rosa Vila), jefa del grupo y más vulnerable y femenina de lo que parece; Rosa (Montse Germán), atractiva, casada y con hijos, y en mitad de una crisis de mediana edad; Ana (Cuca Escribano), similar a Rosa (guapa y con éxito entre los hombres), pero también en mitad de un momento crucial de su vida y Marisa (María Bouzas), la menos agraciada de las cuatro, desgraciada en el amor; trabajan en el Departamento de Obras de Consulta de la Editorial "Comillas". Durante varios meses tienen que realizar en equipo un Atlas de Geografía que se venderá en fascículos. Cuando están a punto de comenzar su preparación, se enteran de que otra editorial va sacar también un atlas en fascículos, por lo que le añaden lo de Humana para diferenciarlo. En ese tiempo surgen algunos problemas propios del trabajo en equipo, pero lo que verdaderamente importa es que las cuatro, cada una a su manera y en circunstancias muy distintas, están redefiniendo sus vidas.
El guión adapta la novela del mismo nombre de la madrileña Almudena Grandes, un libro que, al igual que la película, reflexiona sobre la crisis existencial de estas cuatro mujeres, diferentes pero, en el fondo, parecidas entre sí.


La película está estructurada para contarnos las cuatro historias por separado, uniéndolas a base de que las cuatro coinciden y se reúnen por motivos de trabajo y de alguna otra pequeña coincidencia en sus vidas privadas.
Las historias son un tanto estereotipadas, si bien es cierto que intenta huir de alguno de los tópicos, sobre todo en lo referido a los varones, pero tienen algo de irreal, como de relato inventado que las aleja de lo cotidiano, quizá la única más sencilla y más cercana y entrañable es la de Marisa.
Los entendidos achacan al film una deficiente realización, pero aquí no puedo entrar porque mis conocimientos no dan para tanto. A pesar de todo, la película resulta muy agradable de ver, entretenida y con algunas buenas reflexiones que, sin duda, se apoyan en el texto original de la novela.
Con algunos momentos divertidos, pero sin ser, ni mucho menos, una película de humor, el film es ameno e interesante y las cuatro protagonistas consiguen buenas interpetaciones.




jueves, 16 de noviembre de 2017

DUNKERQUE

Seis soldados británicos están caminando por las calles desoladas de Dunkerque. Están buscando en las casas abandonadas suministros cuando son disparados por soldados alemanes ocultos. Mueren todos excepto uno, Tommy (Fionn Whitehead). Se escapa de los disparos y llega a la playa donde miles de soldados británicos están diseminados a lo largo de la arena esperando ser evacuados.
Tommy y el soldado Gibson (Aneurin Barnard), recurren a todo tipo de subterfugios para intentar escapar de aquel infierno a costa de lo que fuere, de hacerse pasar por sanitarios incluso, para obtener una de las codiciadas y escasas plazas en los barcos de rescate que les llevarán de vuelta a casa.
La Royal Navy comienza a utilizar barcos privados en un esfuerzo por rescatar a los soldados varados en las playas. Un marino llamado Mr. Dawson (Mark Rylance) va con su propio barco y con su hijo adolescente Peter (Tom Glyne-Carney) en lugar de permitir que los profesionales de la armada vayan a bordo. A los dos se les une su joven ayudante George (Barry Keoghan), quien asegura al señor Dawson que puede ser de gran utilidad para ellos.
En el aire, los pilotos de los aviones Spitfire vuelan sobre el mar para proporcionar apoyo aéreo a las tropas a pesar de tener problemas con el combustible.


La película está narrada desde tres puntos de vista, por otra parte clásicos en las guerras: Tierra, mar y aire. En la playa, está la infantería; en el mar, la evacuación por la marina y un hecho que no deja de ser un contrasentido, cual es el de los civiles, con sus pequeñas embarcaciones, rescatando a los militares y, por último, los combates aéreos. En tierra, algunos permanecieron una semana atrapados en la playa; en el agua, los acontecimientos duraron un día como máximo y en el aire, los spitfire británicos llevaban combustible para estar una hora sobre Dunkerque.
En el plano histórico, cada cual tendrá su opinión, pues no es una película que se atenga a los cánones, pero ténicamente es de sobresaliente, con una banda sonora que es una apoyatura fundamental para las imágenes y unos efectos de sonido que son no menos fundamentales en un film que tiene pocos diálogos y cuyo principal soporte narrativo son las imágenes y esos sonidos precisamente. De hecho, Nolan revisó algunas cintas de la época muda, sobre todo para estudiar rostros y movimientos humanos con los que expresar la tensión del momento.
No quiero dejar de lado la estupenda labor de montaje llevada a cabo, algo nada sencillo cuando un film narra historias diferentes aunque se entrecrucen (o quizá por esto mismo).


Ya queda dicho que no es un film que responda al estereotipo del film bélico o histórico, incluso, a pesar del cuidado y el trabajo de documentación previo, es como si a Nolan no le importara dejar de ser demasiado exquisito con algunos detalles en el sentido de ser fiel a lo ocurrido (que a grandes rasgos lo es), sino que él busca otra cosa, es un film en el que lo importante no es el heroísmo, sino reflejar la lucha por la supervivencia. No creo que pase a la posteridad como un film de referencia (esto es una opinión muy personal, probablemente equivocada), pero es una buena película.




miércoles, 15 de noviembre de 2017

SALVADOR (PUIG ANTICH)

A principios de los años setenta, el Movimiento Ibérico de Liberación (MIL), un grupo vinculado al anarquismo, formado por un puñado de militantes españoles y franceses muy jóvenes, pone en jaque a la policía al cometer varios atracos en Cataluña con el objetivo de conseguir dinero para apoyar a los sectores más combativos del movimiento obrero. En un primer momento, el éxito de sus acciones espectaculares, provocadoras e irreverentes proporciona a los jóvenes del MIL una sensación de invulnerabilidad que termina bruscamente en septiembre de 1973, cuando efectivos de la Brigada Político Social tienden una trampa a dos de sus militantes. En el transcurso de su detención se produce un confuso tiroteo en el que muere un joven inspector de policía. Salvador Puig Antich (Daniel Brühl) resulta gravemente herido y, tras pasar por el hospital, ingresa en la cárcel Modelo de Barcelona a la espera de un consejo de guerra. A partir de ese momento, tanto sus hermanas como sus abogados inician, ante la indiferencia general, una carrera contrarreloj para salvar la vida del joven activista. Pero el 20 de diciembre de 1973 se produce el atentado de ETA contra el presidente del Gobierno Franquista, el almirante Carrero Blanco, y Salvador Puig Antich se convertirá en el chivo expiatorio que un sector del Régimen Franquista reclama. El Consejo de Guerra contra Puig Antich es una farsa y el joven Salvador es condenado a muerte. Todos los intentos por salvarlo, incluso una improbable y rocambolesca fuga, resultarán inútiles y el 2 de marzo de 1974 Puig Antich es ejecutado mediante el "garrote vil".


La película, dirigida por Manuel Huerga, se inspira en el libro "Cuenta atrás. La historia de Salvador Puig Antich", del escritor y periodista Francesc Escribano Royo.


Manuel Huerga consigue interesarnos en esta historia a base de una primera mitad trepidante, en que los acontecimientos se suceden con dinamismo y una segunda mitad que lleva la espectador hacia caminos que quizá a algunos le puedan parecer incluso sensibleros, pues es cierto que la historia con el carcelero es un poco interesada para darnos una imagen concreta del protagonista. Es posible que sin haberse detenido tanto en los pormenores de esta segunda mitad del film, la película hubiera tenido algo más de garra por sí misma, sin tener que echar mano de recursos que toquen la vena sensible del espectador tan descaradamente, aunque hay que añadir que casi todo lo que se cuenta ocurrió tal cual, otra cosa es cómo se cuente o el sesgo que se le de y ahí es donde radica el problema de estas películas.
Estamos hablando de la historia de una persona que usaba armas de fuego y cuyo grupo fue responsable, al menos, de la muerte de una persona inocente, un empleado de uno de los bancos que atracaron. Nada se profundiza en esta película de la muerte de este hombre, ni de si a su familia le ha hecho "gracia" el film; es tratado como un simple fardo, un daño colateral, como se dice ahora, muerto a manos de unos tipos que no eran precisamente Robin Hood y que tenían vínculos con E.T.A.
Dicho lo cual, quede bien clara mi oposición absoluta a la pena de muerte y a los manejos interesados de la justicia que, en definitiva, es el asunto central de la película, que pierde algo cuando se aleja de ese planteamiento para entrar en el caso particular de Salvador, cuya muerte tampoco es que arreglara demasiado, sino añadir el dolor de una familia, la suya, a los que el hubiera podido ocasionar a otras.




martes, 14 de noviembre de 2017

EL SECRETO DE CHRISTINE

El Doctor Quirke, un patólogo forense en un hospital de Dublín, descubre, por casualidad, que una tal Christine Falls, no ha muerto de embolia pulmonar, como reza el parte de defunción firmado por su propio cuñado, sino por una hemorragia post parto.
Esto le lleva a interesarse por el asunto y descubrirá todo un mundo de falsedades y verdades ocultas del que mueven los hilos los miembros de una sociedad llamada los Caballeros de St. Patrick, gente socialmente reconocida que tiene montado un tinglado mediante el que trasladan niños nacidos en Irlanda de familias pobres o madres solteras, hasta un orfanato de Boston (EE.UU.), que los coloca en familias humildes hasta que alcancen cierta edad y sean llevados a colegios o seminarios donde los convertirán en candidatos al sacerdocio o a profesar como religiosas, para abastecer de ministros a la comunidad católica norteamericana que ya comienza a escasear de ellos.
Benjamin Black (seudónimo de John Banville), nos conduce con mano maestra por esta intriga con tintes de novela negra, en la que no faltan los estereotipos del género, necesarios y bien manejados por el autor, para que las piezas vayan encajando a medida que los huecos que ha ido dejando en el relato, se vayan llenando.
Black nos habla de cosas reales (bebés robados, mujeres maltratadas, funcionarios corruptos...) que se desarrollan en un mundo ficticio, lo que le permite resolver aquellas cosas que en nuestra realidad cotidiana, muchas veces quedan ocultas para siempre.
Entretenida novela, muy bien escrita y en la que la calidad literaria no hurta la atención que la intriga despierta en el lector.



lunes, 13 de noviembre de 2017

LOS AIRES DIFÍCILES

Juan Olmedo (José Luis García Pérez), a sus cuarenta años, es el superviviente de un desastre, del que sólo ha podido rescatar a su sobrina y a su hermano deficiente mental. Atrás ha dejado un pasado en otra ciudad, dramático y caprichoso como los vientos que azotan la costa atlántica gaditana que ha elegido para huir de sus recuerdos. En este apartado rincón del mundo, Juan, con la inesperada colaboración de Maribel (Cuca Escribano), su asistenta, y Sara (Carmen Elías), una "extraña" recién llegada como él, volverá a enfrentarse con estos recuerdos que le torturan y persiguen: un amor secreto e imposible con su cuñada, y el misterio de la muerte de su hermano más querido y más odiado a la vez: Damián (Roberto Enríquez).
Por su parte, Sara, hija de padres menesterosos, que vivió una singular infancia de vida prestada con su madrina en el barrio de Salamanca, sufre el estigma de quien lo tuvo todo y luego lo perdió.
Además de compartir asistenta y el cuidado de los niños, ambos intercambian confidencias al abrigo de esta especie de nueva familia no impuesta, sino elegida por ellos, buscando encauzar a su favor, esos aires difíciles que parecen moverse al dictado de un destino inhóspito.


Adaptación de la novela del mismo título de Almudena Grandes, la película fue premiada con la Biznaga de Oro a la mejor película en la edición de 2006 del Festival de Málaga.


Muy digna película, que sabe mezclar con acierto los innumerables flashbacks que nos van contando el pasado de los protagonistas, sin que resulte embarullada por ello.
Se echa en falta en esta adaptación, no obstante, que el personaje que interpreta Carmen Elías quede mejor perfilado, como si se nos hurtase algo que en la película se atisba, pero que no nos deja ver la verdadera importancia de esta mujer, algo que en la novela queda mucho más patente.
Probablemente, el final sea algo decepcionante para lo que esperamos ver, pero en general resulta entretenida, con momentos de bastante profundidad en sus reflexiones y con un personaje, el de Cuca Escribano, que nos cuenta mucho sobre una mujer, de no mucha cultura, pero que tiene muy claro cual es su destino y se ve dueña de su futuro, sin necesidad de echar mano de los clásico estereotipos de género.
Lo mejor del film, las interpretaciones, excepto las de los niños que son bastante mediocres.