martes, 17 de octubre de 2017

LA GESTA DEL MARRANO

El argentino Marcos Aguinis (Premio Planeta 1970 por "La Cruz invertida"), nos acerca en este libro la vida novelada de Francisco Maldonado da Silva, licenciado y médico, que fue procesado por La Inquisición como hereje judío en un proceso que se extendió entre 1626 y 1639 en el Tribunal del Santo Oficio de Lima.
Precisamente el celo burocrático de los tribunales inquisitoriales, que llevaban al extremo dejar testimonio escrito de cada una de sus actuaciones, ha permitido que queden numerosos datos de este hombre del que se pretendió borrar todo vestigio y, mira por donde, ellos mismos son los que nos facilitaron poder seguir la parte más dolorosa de su peripecia vital.
Desde el primer momento en que es detenido por la justicia inquisitorial, Francisco reconoce su pertenencia a la fe judía (“yo soy judío, señor, y profeso la ley de Moisés, y por ella he de vivir y morir”). Esta actitud descoloca a los inquisidores, pues no cabe amenazarlo ni ofrecerle piedad para que reconozca su delito, no procede la aplicación de tormento para obtener una confesión, no son necesarios los elaborados interrogatorios para obtener más información o tratar de descubrir contradicciones en su declaración. Para tratar de que el reo "reconozca su error", despliegan todos los recursos persuasivos con que cuenta el Tribunal y se da lugar nada menos que a catorce conferencias, cada una de varias horas de duración, entre los calificadores del Santo Oficio y Francisco Maldonado. Se trata de verdaderas disputas teológicas en que ninguno de los dos contendientes está dispuesto a ceder.
En el tránsito de hereje a cristiano que procura la Inquisición, Francisco Maldonado ha seguido una trayectoria inversa, pues según relata en el proceso él fue criado como cristiano devoto y a la edad de dieciocho años se convirtió a la ley de Moisés, luego de haber leído el diálogo Scrutinio Scripturarum del Burgense y de recibir de su padre, Diego Núñez de Silva, procesado y reconciliado por el Santo Oficio de Lima en 1605, las enseñanzas acerca de la Biblia y de la fe judía. La lectura del mencionado Scrutinio Scripturarum, una obra escrita por Selemoh-Ha Leví, que se convirtió al cristianismo con el nombre de Pablo Santa María y que era utilizada por los inquisidores como una especie de manual en las controversias que surgían en los procesos, obró la consecuencia contraria en el caso de Francisco Maldonado, pues se dio cuenta de que el autor, que se sirve de las conversaciones entre los dos personajes del libro, el cristiano Pablo y el judío Saulo, para demostrar la supremacía de los argumentos de aquel, en realidad hace jugar con ventaja a Pablo y lleva a Saulo a enunciar argumentos que permitan al cristiano quedar por encima, es decir, está escrita con trampa, para hacer creer al lector, de forma deliberada, que la fe cristiana es superior a la judía y que a esta conclusión se llega mediante razonamientos.
Francisco Maldonado, había sido educado en la fe cristiana, bautizado y confirmado y cuando su padre, que seguía de forma encubierta el culto judío, le reveló esta circunstancia a su hijo mayor, Diego, Francisco escuchó aquella declaración de su padre, a escondidas, sin que él se enterase.
Con el paso de los años, cuando el padre de Francisco fue detenido por judaizante, la familia quedó en la pobreza, el hijo mayor fue también detenido por el Santo Oficio, ya que su propio padre, a consecuencia del tormento, le denunció, así como a otros correligionarios, y Francisco fue educado por los dominicos, que le enviaron a estudiar medicina a la Universidad de Lima, donde obtuvo el título de médico.
Sus inquietudes intelectuales y el reencuentro con su padre, que había sido condenado por la Inquisición a llevar el "Sanbenito" de por vida y ejercía la medicina en el hospital de El Callao, le llevan a convertirse a la fe judía ya siendo adulto, llegando a circuncidarse él mismo, tomando el nombre de Eli Nazareo. Se casó, pero jamás habló a su esposa, hija adoptiva del virrey interino del Perú, de su condición religiosa. Ante la necesidad de hablar con alguien de su familia de su judaísmo, lo hizo con su hermana Isabel (había llevado a Lima a sus dos hermanas cuando tuvo medios económicos para hacerlo), pero ella quedó espantada y se lo comunicó a su otra hermana, Felipa, religiosa jesuíta que, a su vez, lo puso en conocimiento de su confesor, el cual la obligó a denunciar a su propio hermano ante el Santo Oficio.
El Tribunal que lo juzga, aunque no lo reconozca expresamente, queda impresionado por la figura y los argumentos de Francisco, se enfrentan a un hombre culto, que conoce al dedillo las Sagradas Escrituras, que domina el latín y el castellano, escribe con cierta brillantez y argumenta con gran sentido en favor de sus creencias, de las que jamás abomina.
Después de doce años de sufrimientos en las cárceles secretas de la Inquisición, al fin Francisco será llevado a la hoguera en el gran Auto de Fe que tuvo lugar en Lima en 1639, la crónica de Fernando de Montesinos, a quien el propio tribunal ha encargado que recoja por escrito lo que suceda, relata que una fuerte ráfaga de viento raja una de las velas de lona que han sido puestas sobre el estrado principal para que den sombra y evitar a las autoridades los rigores del sol. Entonces, Montesinos acerca su mano a la oreja y logra escuchar las palabras que pronuncia Maldonado da Silva. Luego, en su informe, las transcribirá también:

—Esto lo ha dispuesto así el Dios de Israel para verme cara a cara desde el cielo.

En realidad lo que hace es recordar una de la Bienaventuranzas: Bienaventurados los de limpio corazón; porque ellos verán a Dios. Francisco está convencido de que la rotura de la lona se ha debido a una intervención de Dios que quiere verle cara a cara y hace desaparecer el único obstáculo que hay entre su persona y el cielo.
Marcos Aguinis nos relata la vida de este hombre, pero también nos acerca a las corruptelas del virreinato, al sufrimiento de los esclavos negros y, sobre todo, al continuo sobresalto en que vivían quienes podían ser acusados ante la Inquisición, muchas veces sin razón, simplemente por envidias o rencillas de enemigos o vecinos interesados.
Una novela muy interesante que arranca con algo de lentitud, pero va cobrando vigor a medida que avanzan sus páginas, sobre todo cuando Francisco y su peripecia se adueñan del relato y nos llevan a conocer la vida de este hombre que fue un mártir de la intolerancia de la Inquisición hacia todo lo que resultara diferente y molesto a sus principios.



lunes, 16 de octubre de 2017

ALATRISTE (EL CAPITÁN ALATRISTE)

En la España Imperial del siglo XVII, Diego Alatriste (Viggo Mortensen), valeroso soldado al servicio de su majestad, combate en una guerra en las frías tierras de Flandes. En una emboscada de los holandeses, Balboa (Alex O'Dogherty), amigo y compañero de armas, cae herido de muerte. Alatriste escucha de los labios de su amigo una última petición y promete cumplirla: cuidará de su hijo Íñigo y le alejará del oficio de soldado. A su regreso a Madrid, Alatriste se encuentra con un imperio moribundo. La misma España en la que Quevedo (Juan Echanove) y Góngora escriben sus versos, Velázquez pinta sus cuadros, y Lope de Vega estrena sus comedias, se desmorona ante la impasibilidad de su Rey. La corte de Felipe IV (Simon Cohen), dominada por las intrigas y la corrupción, es manejada a su antojo por el Conde Duque de Olivares (Javier Cámara), con el apoyo de la Santa Inquisición. El propio Alatriste, que malvive vendiendo su espada, se verá implicado en una de estas intrigas cuando es contratado junto a otro mercenario, el italiano Gualterio Malatesta (Enrico Lo Verso), para dar muerte a dos misteriosos personajes que viajan de incógnito a Madrid. El destino de Alatriste quedará marcado cuando, intuyendo algo turbio en el siniestro encargo, decide perdonar la vida a los dos extranjeros y enfrentarse a un Malatesta que pretendía terminar el trabajo. Esa noche se ganará un enemigo para toda la vida. Cuando Alatriste descubre a quién ha salvado la vida, entiende que tendrá que enfrentarse a fuerzas demasiado poderosas para combatirlas con la espada. Pero no estará solo, la bellísima María de Castro (Ariadna Gil), sus inseparables compañeros en el campo de batalla y sobre todo Íñigo (Unax Ugalde), ahora casi un hijo para él, serán el apoyo incondicional del Capitán.


El guión se basa en la serie de novelas que, sobre este personaje, escribió Arturo Pérez-Reverte.


Una lástima el resultado final conseguido por Agustín Díaz Yanes con esta película que tenía una financiación inhabitual para el cine español. De cualquier modo, no cabe engañarse, el propio Díaz Yanes comentó algo parecido a esto: Un gran presupuesto para lo que es el cine europeo, poco más que una miseria para lo que sería una gran superproducción norteamericana.
El film, que está muy bien ambientado y cuenta con una buena fotografía, se parece más a una suma de escenas que a otra cosa. Algunas de las secuencias, en lo que a encuadres, puesta en escena, planificación, etc., son de una calidad innegable, pero falta cohesión entre ellas, falla el hilo conductor y es como si se hubieran dedicado a pegar, una tras otra, escenas de este tipo, bastante logradas cada una de ellas, para llegar a un conjunto vacío de contenido por muy bonito que sea el envoltorio.
Eso por no hablar de la boutade del realizador al colocar en el papel del inquisidor Fray Emilio Bocanegra a Blanca Portillo, que parece un capricho por buscar algo novedoso que, desde luego, fuera lo que fuera, no consigue. 
Es entretenida, sí, pero esa falta de conexión, esa ausencia de emoción en la historia, la hace aburrida por momentos.




viernes, 13 de octubre de 2017

300

Las costumbres espartanas son duras, los muchachos sufren penosos entrenamientos para que el día de mañana sean buenos guerreros. A los siete años, son arrancados de sus madres para emprender su propio camino que culmina cuando son dejados a su suerte en plena naturaleza, el niño que partió, volverá hecho un espartano, un hombre, o no volverá.
Uno de esos niños es Leónidas, al ser el tercer varón de la dinastía, su educación será algo distinta a la de otros reyes y habrá de enfrentarse a las mismas pruebas que los demás niños que no son de sangre real, hasta que avatares del destino le llevan a ser el heredero del trono de Esparta.
Años después, Leónidas (Gerard Butler) recibe a los enviados del rey Jerjes (Rodrigo Santoro), que le exigen que se someta a los persas. Ofendido por la actitud de los mensajeros, envía al cabecilla al pozo propinándole una patada. Esta actitud es una declaración de guerra, el peligro de una invasión persa es real.
Leónidas, al frente de 300 guerreros escogidos entre lo mejor de las huestes espartanas, se dirige hacia el desfiladero de las Termópilas (literalmente las Puertas calientes, o Puertas de Fuego), donde espera sacar ventaja de la orografía para enfrentarse en desigual combate con sus 300, frente a los miles que integran el ejército de Jerjes, aún a sabiendas de que van a morir. Además, Leónidas sufrirá la traición de Ephialtes (Andrew Tiernan), que a causa de su deformidad física no ha sido aceptado en el ejército de Esparta, por lo que está resentido y muestra a los persas un paso que utilizan los pastores y por el que podrán atacar la retaguardia de Leónidas.


Basada en la épica novela gráfica de Frank Miller (Sin City) y Lynn Varley, "300" narra la antigua batalla de las Termópilas, en la que el rey Leónidas, al frente de 300 espartanos, luchó a muerte contra el emperador Jerjes y su gran ejército persa. Haciendo frente a insuperables adversidades, el valor y sacrificio de estos hombres, inspiraron a toda Grecia para unirse contra el enemigo persa, fundando los cimientos para la democracia.


Hay que insistir en el hecho de que "300" no es una película histórica como tal, sino la adaptación del cómic de Miller, que altera unas cuantas cosas de la realidad, alteraciones a las que se añaden las que Zack Snyder hace en su película sobre el propio cómic, de modo que al final lo que queda del hecho histórico es que Esparta fue realmente una ciudad-estado griega, y que Leónidas se enfrentó a los invasores persas en las Termópilas, en lo que fue una derrota que permitió, no obstante, la victoria final sobre los persas.


Pero alrededor de esto, Miller, que había quedado fascinado por toda esta historia de la batalla en el desfiladero, los espartarnos y la figura de Leónidas, cuando de niño vio una película titulada "El León de Esparta (Rudolph Maté, 1962), crea un mundo que funde realidad y ficción, con una épica desbocada y envuelto todo ello en un barroquismo bélico y estético que incluye, ese torso musculado que tanto ha molestado a algunos que ven aparecer a los soldados constantemente con ese aspecto de atletas y se revuelven contra esta película clamando por cómo se narran las cosas,  pues en el traslado a la pantalla del cómic, todo esto se respeta e incluso se sublima. Pero vamos a ver, protestones, que la película no quiere ser un relato histórico. Por eso cabe insistir en eso que decía la principio del párrafo: es la adaptación de cómic de Miller, así que estas protestas tienen el mismo valor que las de quien se espanta porque en una película ambientada en la Edad Media, los personajes vuelen en globo, si esos personajes son el Capitán Trueno y la reina Sigrid.


Disquisiciones aparte, estamos ante un film muy original, que sabe sacar partido de las técnicas al servicio del cine moderno y que hace especial hincapié en la épica, a la que adorna con no poca fantasía.
Una película muy entretenida, con frases que han pasado a la historia del cine y con un buen ritmo narrativo que hace que las casi dos horas de metraje, se pasen en un santiamén.
Cine de entretenimiento por encima del rigor histórico, pero esto es lo que se buscaba.




jueves, 12 de octubre de 2017

U-47 COMANDANTE PRIEN

3 de septiembre de 1939, 12:00 horas del mediodía, desde la 11:00 horas, Alemania se encuentra en Guerra con Gran Bretaña. Hace poco se ha emitido por radio un comunicado a todas las unidades de la armada alemana en alta mar: "Inicio inmediato de las hostilidades contra Inglaterra"
El hundimiento por error del buque de pasajeros Athenia a manos de un submarino alemán provoca una crisis en el seno de la flota submarina. El comandante alemán de la flota U-Boote, decidido a desquitarse y recobrar el prestigio de sus submarinos, selecciona a uno de sus mejores hombres, el Capitán Günter Prien (Dieter Eppler), con el fin de llevar a cabo una peligrosa misión. Prien recibe el encargo de infiltrarse con su submarino U-47 en la teóricamente impenetrable base naval de la Royal Navy en Scapa Flow, en Escocia, con el objetivo de torpedear a los buques de guerra enemigos fondeados alli. Los servicios de inteligencia alemanes, tienen la fundada sospecha de que, entre otros, en dicha base se encuentra el famoso buque de guerra británico HMS Royal Oak. Prien recibirá órdenes directas del almirante Karl Dönitz, comandante supremo de la Kriegsmarine. Tras cumplir su misión con un rotundo éxito, Prien volverá a Alemania convertido en héroe, pero también conocerá la cara amarga del régimen nazi.



La película, estrenada en 1958, utiliza escenas entresacadas de documentales, bastante bien mezcladas con las escenas de rodaje. Paralela a la historia que podríamos llamar real, hay una trama que no interesa mucho, seguramente por la época en que se rodó, querrían marcar distancias con el nazismo y así vemos que quieren dar la impresión de que los militares, al menos los que protagonizan el film, no estaban enterados de lo que ocurría en los campos de concentración.
A la película le falta algo de tensión y el final se resuelve de manera un tanto abrupta, sin ajustarse demasiado a la forma en que realmente desapareció el U-47 y creando cierta confusión en el espectador. Las escenas bélicas no son nada del otro mundo y quizá lo mejor de la película son las escenas del interior del submarino y una banda sonora que no está nada mal. El film nos presenta al comandante Prien como un profesional de la marina que, llegado el momento, prefiere seguir en combate, para no abandonar a sus hombres, en lugar de aceptar un puesto como instructor de las nueva tripulaciones de submarinos, a pesar de que ello suponga contravenir los deseos de su esposa, con una niña pequeña y otro bebé a punto de nacer.


La película se rodó en aguas españolas, utilizando el sumergible de la Armada Española G7. El G7 era un uboot del tipo VIIC (U573), comprado a Alemania durante la Segunda Guerra Mundias, tras haber quedado internado en Cartagena, lugar al que había acudido para ser reparado tras sufrir un ataque de un avión de la RAF que estaba patrullando en misión antisubmarina al sur del Cabo de Palos.
Curiosamente, en 1938, cuando Prien era Oberleutnant zur see (alférez de navío), sirviendo a bordo del submarino U-26, se ocupó, junto con otros buques de la armada alemana, de patrullar las aguas que rodean la Península Ibérica durante la Guerra Civil Española.




miércoles, 11 de octubre de 2017

LA MASAI BLANCA

Al final de sus vacaciones en Kenia, Carola Lehmann (Nina Hoss) conoce al guerrero samburu Lemalian (Jacky Ido), quien llama la atención por su atractiva figura, sus armas y su vestido típico. A sus 26 años, Carola tenía la vida resuelta y el futuro asegurado. Era propietaria de una tienda de moda en su ciudad natal, Biel (Suiza), y se sentía feliz con la relación que mantenía con su novio.Sin embargo, Carola queda fascinada y se enamora de Lemalian e impulsivamente cancela el viaje de vuelta. Su novio, Stefan (Janek Rieke), regresa solo a casa y ella permanece en Kenia para ir tras los pasos de Lemalian. Después de un agotador viaje a través del paisaje africano, Carola conoce a Elisabeth (Katja Flint), una mujer alemana que se convertirá en su amiga. Más tarde llegará a Barsaloi, el pueblo de la tribu de Lemalian. Carola tiene que regresar a Suiza para resolver unos problemas legales y liquidar su negocio, pero regresa para establecerse en África y llevar una nueva vida. Sin embargo, lo que ella alguna vez sintió como el amor más grande de su vida, se convierte en una durísima prueba, una aventura entre el cielo y el infierno que un día la llevará al límite.
Carola habrá de adaptarse a las costumbres de su nuevo esposo, comenzando por la alimentación, tan diferente, que incluye beber leche mezclada con sangre. Además se verá aquejada de malaria y hepatitis, pero a pesar de verse sumergida en un mundo tan distinto de su educación urbana y de que su esposo es analfabeto y casi no pueden comunicarse, Carola se ve acogida con cariño entre los masai e incluso pone en marcha un supermercado para apoyar a su nueva comunidad.


El guión se basa en el best seller de Corinne Hofmann, en el que revive los cuatro intensos años que vivió en un poblado sin electricidad ni agua corriente al norte de Nairobi donde, tras casarse, nació su hija.
La autora comentó que la película no es del todo fiel a lo que sucedió, aunque reconoce que era imposible condensar en dos horas todas las vivencias de aquel tiempo. Precisamente ese ímpetu por recoger todo lo posible de lo que Corinne cuenta en su libro, es lo que hace que algunos de los aspectos del film, parezcan tratados sin demasiada profundidad.


Aún con todo, la película es un testimonio de primera mano de las dificultades que puede representar el día a día cuando uno se ve sumergido en otra cultura diferente. Aquí, el contrapeso a la actitud de la protagonista viene de la mano del misionero italiano que vive en la zona desde hace años, el padre Bernardo (Antonio Prester), que aconseja a Carola adaptarse en lo posible a las costumbres, como él ha hecho para no sufrir el rechazo de la comunidad indígena. Sin embargo es algo siempre complicado. El papel totalmente secundario de la mujer en estas culturas, costumbres como la ablación o ciertas supersticiones que pueden incluso afectar a la vida de las personas y otras muchas cosas tan arraigadas en esas culturas, suponen una barrera tremenda, en ocasiones insalvable.
Me han llamado la atención algunas críticas de aficionados que tachan de fantasiosa a la película, como si a alguien le diera por decir que una película no le ha gustado por que el argumento es increíble al hablarnos de un tipo, secundado por toda una nación, que en pleno siglo XX ocupó Francia y gran parte del continente europeo, invadió Rusia, trató de hacer los mismo con Gran Bretaña y se enfrentó a EE.UU. en una guerra que pretendía ganar.
Pues a los que tal opinan (sobre la película, hablo ahora), arguyendo inventiva sin límites de los guionistas, sepan de una vez que, como queda comentado, esta historia, por más inverosímil que les parezca, ocurrió tal cual y que cada día hay alguien que llevado por el amor (y no me refiero solamente al físico), la pasión o la ingenuidad, sigue pensando que estos cambios radicales en la vida, son posibles, aunque después se estrellen con la dura realidad.
Interesante film, ya digo que quizá en algunos asuntos de los tratados no han podido o no han sabido profundizar, pero en general resulta entretenida y ayuda a reflexionar sobre los problemas de esto tan de moda como la interculturalidad y su problemática, echando abajo algunos argumentos de ciertos sectores bienpensantes que defienden actuaciones que se derrumban cuando chocamos de frente con la realidad.
Llamativos paisajes y conseguida ambientación para una película rodada en las localizaciones a que se refiere el relato, con una evocadora banda sonora de Niki Reiser, para este film que, como digo, invita a la reflexión desde el entretenimiento.




martes, 10 de octubre de 2017

ALEXANDER EASTON, EL INGLÉS

En los límites de León y Galicia se gestó la federación de guerrillas León-Galicia, el primer foco de resistencia al franquismo. En diciembre de 1941 se firma el primer reglamento de la Federación de Guerrillas Populares, que en la primavera de 1942 se oficializa con la creación de la Federación de Guerrillas León-Galicia. Sin embargo, está compuesta por gentes de ideas muy plurales —socialistas, cenetistas, comunistas, etc.— con un sentido nacional de lucha.
Luchaban con la esperanza de una intervención aliada en España y estrecharon sus contactos con los servicios diplomáticos, los servicios de espionaje y las redes de evacuación aliadas.
En 1931, se habían instalado en una casona con finca que habían comprado en el pueblo leonés de Carracedo del Monasterio (casa que aún existe), el ingeniero inglés Alexander Easton y su esposa Maude (conocida en la zona como Amor). El británico había llegado a España en 1924, para trabajar en la construcción de la vía férrea Santander-Mediterráneo y en 1929 es ingeniero jefe en las obras del puerto de Melilla.
Había llegado a la provincia leonesa atraído por el oro de las Médulas, abrigando la esperanza de que los romanos hubieran dejado algo olvidado y se dedicó a hacer exhaustivos estudios geológicos de los alrededores. Oro no encontró, pero se enamoró del lugar y de sus gentes, y convirtió sus terrenos en una granja con criterios y técnicas modernas.
En 1941, Easton supo que cinco soldados aliados que habían huido de campos de prisioneros en Francia habían sido detenidos y encarcelados en León cuando trataban de llegar a Portugal. De inmediato, empezó a negociar su liberación con las autoridades, ayudó económicamente a los presos y avisó a la embajada británica en Madrid de lo ocurrido. Fue posiblemente entonces cuando el SOE lo captó como agente. El Special Operations Executive (SOE) era una organización secreta creada por Winston Churchill al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, con sede en Londres y cuya misión era el espionaje, el sabotaje y el reconocimiento, con agentes por toda Europa. Le convirtieron en el agente V.300. Seguramente su fichaje respondió a la batalla por el wolframio, que los nazis extraían de minas españolas y cuyo suministro deseaban cortar los ingleses. En este tiempo, Easton entró en contacto con la guerrilla y para disimular las idas y venidas, los ingleses le nombraron enlace entre la embajada en Madrid y el consulado en Vigo. El Inglés (o el Amigo, como también le conocían en los ambientes guerrilleros) empezó a dar apoyo logístico a los maquis. A menudo los guerrilleros buscaban refugio en su casa, donde siempre había dos habitaciones preparadas para esconder a los huidos y donde también los guerrilleros heridos eran atendidos clandestinamente por dos colaboradores extraordinariamente valientes con los que estaba coordinado, el doctor Genadio y el practicante Ángel Basante, que ejercían su profesión en Cacabelos.
Poco después de terminar la guerra, el SOE es disuelto. No obstante, Easton, que mantendría sus credenciales oficiales hasta 1946, seguiría apoyando a los guerrilleros. Ante las autoridades británicas, lo justificó diciendo que no podía dejar en la estacada a los que eran sus compañeros de armas. Hacía mapas topográficos, seguía ofreciendo refugio a los guerrilleros, regalaba radios para que los perseguidos pudieran oír La Pirenaica (que entonces emitía desde Moscú) y hasta compró una multicopista con la que se imprimieron varios números de El Guerrillero, un periódico de la resistencia armada contra Franco.
Easton fue arrestado y expulsado de España después de que Marcelino de la Parra le hubiera denundiado bajo tortura. Poco después, la policía escoltó a su esposa hasta el puerto de Vigo y la obligó a dejar España. Nunca volvieron.



lunes, 9 de octubre de 2017

SIN CITY (CIUDAD DEL PECADO)

Sin City es una ciudad que atrae a los tipos duros, a los corruptos y los solitarios. Para algunos es un lugar oscuro, insensible. Para otros es su hogar. Policías corruptos. Mujeres sensuales. Vigilantes desesperados. Muchos quieren vengarse. Otros redimir sus pecados. Y también hay quien espera conseguir un poco de las dos cosas.
Una de las historias que narra el film se centra en Marv (Mickey Rourke), un matón callejero de toda la vida. Cuando Marv acoge en su casa a una diosa de la belleza llamada Goldie (Jaime King), sólo para encontrarse su cadáver en la cama cuando despierta, peina la ciudad para vengarse de la pérdida del único amor que había sentido en su corazón. Otra de las historias es la de Dwight (Clive Owen), un investigador privado que se empeña una y otra vez en dejar atrás los problemas a pesar de que no consigue deshacerse de ellos. Después de que muera un policía en el casco antiguo de la ciudad, Dwight no se detiene ante nada para proteger a sus amigos entre las damas de la noche. Y finalmente, está la historia de John Hartigan (Bruce Willis), el último policía honrado de Sin City. Su vida profesional está a punto de terminar. En su último caso trata de salvar a una niña de 11 años de las manos del sádico hijo de un senador... con sorprendentes resultados.


El guión se basa en algunas de las historias del clásico del cómic creado por Frank Miller.
Creo que las historias son (no me hagáis mucho caso en esto): "The Hard Goodbye", "The Big Fat Kill" y "That Yellow Bastard", así como el corto "El cliente siempre tiene la razón". Hay una escena muy breve tomado de la historia "A Dame to Kill For", realmente es sólo un pensamiento de Dwight.


Rodríguez, un fan de los comics de Frank Miller, estaba empeñado en llevar alguno de sus trabajos a la pantalla, una misión nada sencilla ante las reservas del creador gráfico que ya había recibido propuestas en ese sentido, pero no estaba por la labor.
Robert Rodríguez perseveró en el empeño hasta que consigue que acepte ver una pequeña muestra de lo que tenía en mente y con un par de actores amigos, rueda unas secuencias de las que Miller queda encantado.


Rodríguez siempre ha mantenido que realmente él no adapta las historias de Miller, sino que las traduce al lenguaje cinematográfico y realmente (quienes hayan leído las novelas gráficas lo saben) es lo que hace, es como si pusiera las viñetas en movimiento siguiendo casi punto por punto lo que primero había aparecido en papel. Esa es la razón de que no figure ningún guionista en los títulos de crédito.
El resultado podrá gustar más o menos, a mí me encanta, pero lo que es innegable es que el espectador que se acerca por primera vez a Sin City, verá un cine diferente.
Estupenda película, muy entretenida, trepidante por momentos y con un plantel de actores y actrices muy conocidos, que lo hacen, en general, realmente bien.


Hay una anécdota que los aficionados conocen de sobra: Cuando Robert Rodríguez compuso la música que su amigo Quentin Tarantino le encargó para Kill Bill 2, cobró un dolar. A cambio, Tarantino dirige una secuencia adicional de la historia de “The Big Fat Kill”, trabajo por el que también cobra un dolar.
Tarantino dirigió la secuencia de “Big Fat Kill” en la que Dwight y Jackie Boy (Benicio del Toro) están en el coche bajo la lluvia, cuando este último va a deshacerse del cadáver del primero y sus secuaces y Dwight cree que Jackie Boy, que está muerto, le habla.
Rodríguez quedó encantado de la colaboración de Tarantino: “En lo próximo que hagamos juntos, el precio será el doble", declaró. Y añadía: “Serán dos dólares”.