martes, 9 de julio de 2013

EL HORLA

El gran maestro del relato que es Maupassant nos trae en esta ocasión una historia que nada tiene que envidiar a los grandes clásicos del género de misterio y terror.
Escrito en forma de diario, el protagonista nos va relatando cómo siente una presencia, una especie de "otro yo" que va tomando posesión de su cuerpo y de su mente. El relato ofrece una lectura ambigua, pues depende de la predisposición, o de lo que el lector quiera creer, podemos tomar las confesiones del narrador como las de un tipo que va enfermando y atribuye todo su malestar a una presencia maligna cuando en realidad todo es fruto de su mente, o por contra, podemos pensar que, en efecto, esa presencia desasosegante es real y es la causa de su declive físico.
La angustia y el terror, parecen una clara metáfora de algunas de las obsesiones del propio autor.



2 comentarios:

  1. Claramente en este cuento plasma todas sus obsesiones. Hay otra versión del cuento con algunas variaciones. Buena crítica.

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    1. Es cierto, Maupassant escribió dos versiones.

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