miércoles, 10 de julio de 2013

¡VIVA ZAPATA!



Una delegación de campesinos del estado mexicano de Morelos, visita al presidente de la nación Porfirio Diaz (Fay Roope) para plantearle sus quejas: Sus tierras han sido ocupadas y valladas por gentes que ellos consideran no tienen derecho a las mismas, han puesto vigilantes y el ganado no puede pastar, ni se puede sembrar en ellas.
El presidente les contesta con vagas promesas y les aconseja que busquen los mojones que delimitaban lo que reclaman y presenten su demanda en los tribunales.
Uno de los campesinos, un joven de nombre Emiliano Zapata (Marlon Brando), le replica y le dice que las tierras no se siembran con paciencia. Este hombre se convertirá en un proscrito a raíz de los enfrentamientos con los terratenientes y se verá obligado a huir a las montañas. Allí recibe la visita de un tal Fernando Aguirre (Joseph Wiseman), un propagandista que trata de ganarle para la causa de Francisco Madero (Harold Gordon) que desde su exilio estadounidense está preparando la revuelta contra el gobierno mexicano apoyado por Pancho Villa (Alan Reed) en el norte. Desea que Zapata sea su hombre en el sur de México.


Con un guion, nada menos que de John Steinbeck, Elia Kazan nos acerca esta recreación de la biografía del revolucionario más carismático de la historia mexicana.
Apoyado en una magnífica interpretación de Marlon Brando y de un grupo de secundarios que le arropa con no menor brillantez (Anthony Quinn ganó el Oscar al mejor secundario por su papel como Eufemiano Zapata, hermano del protagonista), Kazan construye una narración épica sobre un personaje al que nos presenta como generoso y noble, que se convirtió en mito para toda una nación.


Por más que esos valores de integridad y entrega por los anhelos de su pueblo, estén presentes, el film no permite que nos olvidemos de que es un producto de Hollywood y tiene unas cuantas cosas que rompen la dinámica trazada en la primera parte del mismo, para mí la mejor, ya que después va decayendo un tanto hasta sumergirse en un envoltorio con tufillo de moralina que lo devalúa. No deja de ser chocante esa especie de paternalismo complaciente con los "pobres campesinos" y las amables referencias al "ideal" sistema político de los EE.UU.
 

Mi escena favorita, aquella en la que Emiliano es conducido por la policía, maniatado y los campesinos van uniéndose a la comitiva. Escena épica y emotiva donde las haya.
No se cómo estarán ahora los campesinos de Morelos, pero durante años y años, estuvieron sin tierras, que les eran arrebatadas impunemente, y pasando hambre, mientras una casta de políticos corruptos saqueaba un país tan maravilloso como contradictorio. ¿Les suena esto?, pues eso, donde dice México, pongan ya saben qué y no estarán muy desencaminados.




4 comentarios:

  1. Me gustó Trecce creo que es muy buena. Marlon Brandon está muy bien, pero a mi me gustó en especial el papel que interpreta Anthony Quinn.

    Saludos.

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    1. Quinn está muy bien, un merecido Oscar para él.

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  2. Todo un personaje Zapata. Acertada comparación. ¿ Has repetido una foto por algún motivo? Brando y Quinn juntos un lujo. ¡La veré!

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    1. Lo de las fotos ha sido un lapsus que ya está solventado.
      Te lo agradezco, Paloma, porque mis "correctores" están un poco vaguetes últimamente y me tienen abandonado.

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