miércoles, 2 de abril de 2014

EL ÚLTIMO SAMURAI

El capitán Nathan Algren (Tom Cruise), tenido por un héroe de las guerras contra los indios, recorre el territorio de los EE.UU. contratado por la Winchester Repeating Arms Company, como reclamo para vender rifles. Algren se pasa el día bebiendo para olvidar, los fantasmas del pasado le persiguen y no puede quitarse de la cabeza la matanza de mujeres, niños y ancianos en la que participó.
A través de su antiguo superior, el coronel Bagley (Tony Goldwyn), el gobierno japonés le ofrece trabajo como asesor militar para que entrene a las tropas niponas en el manejo de las armas de fuego, pues el emperador está decidido a occidentalizar el país, pero antes ha de vencer la oposición de algunos sectores al abandono de la seculares tradiciones japonesas. Entre estos grupos está el de los samurais, capitaneados por Katsumoto (Ken Watanabe) que, entre otras cosas, no quieren adoptar los nuevos métodos de lucha y se aferran a sus milenarias costumbres en el arte de la guerra.
Tras el primer enfrentamiento con los samurais, el capitán Algren es capturado y convive todo el invierno en la aldea de Katsumoto, hospedado en la casa de su cuñada, Taka (Koyuki). Su visión sobre estos peculiares guerreros y su filosofía de vida, cambiará radicalmente.


El cine de Hollywood siempre ha sentido atracción por las exóticas culturas del oriente lejano. En este caso, el guión es ficción con base histórica. Los realizadores del “Ultimo Samurai” se inspiraron en hechos reales ocurridos en Japón, conocidos históricamente como la Rebelión de Satsuma, en contra el gobierno Meiji, liderada por Saigō Takamori y que tuvo lugar del 29 de enero al 24 de septiembre de 1877.


Aunque ya queda dicho que toma como base hechos reales, el guión acomoda los acontecimientos y no sólo toma el camino de la ficción, algo tan legítimo que ni siquiera voy a entrar a valorar, sino que muchas de las cosas que trata, están metidas de manera forzada en el mismo, resultando totalmente increíbles en una historia que pretende tener visos de realidad, aunque los hechos están alterados de manera un tanto maniquea, tomando sólo la parte que interesa. Son esas cosas tan del gusto de cine norteamericano, como que el héroe sobreviva o añadir escenas explicativas al final, que aquí están metidas de manera harto forzada.


La película presenta la confrontación entre los valores morales de justicia, protección al débil, respeto al enemigo y amor por las tradiciones, frente a la introducción de principios occidentales que se presentan como egoístas, mercantiles y con desprecio al hombre, aunque bajo la capa del progreso.
De fondo, una historia de amor, escrita sin palabras, con la turbadora belleza de Koyuki y el atractivo de Cruise como protagonistas.
Estupenda fotografía y una puesta en escena donde sobresalen el vestuario y los magníficos planos de las escenas de guerra, muy bien coreografiadas y en los que Edward Zwick se luce.
Hay dos duelos interpretativos que resultan muy interesantes, el ya mencionado, de Koyuki y Cruise y el de éste con Watanabe. El primero a base de diálogos de miradas y gestos y el segundo por la profundidad de algunos de los pensamientos vertidos en los intercambios de palabras.


Mención aparte merece la banda sonora, el maestro Hans Zimmer, regresa por todo la alto tras varios intentos desalentadores, después de Gladiator .Meclando orquesta, algunos sonidos orientales y sus clásicas percusiones y distorsiones de sintetizador para envolver a los samurais, Zimmer le da a la película el toque épico que necesita.
La película tiene un componente pedagógico, es cierto que contiene escenas violentas, pero trata de transmitirnos principios positivos y valores morales que parecen olvidados en nuestra sociedad actual y, sobre todo, la gran lección representada en el cambio de actitud del emperador que cayó en la creencia que lo referente a la tecnología, ciencia, capitalismo, trae progreso y desarrollo a un país. Esto, es cierto a medias... como lo estamos alcanzando a comprender en carne propia.

                          



6 comentarios:

  1. Tengo un problema con el señor Cruise y en esta película me pesa mucho. En mi opinión épica en exceso.

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  2. Es que eso del forastero que llega, aprende el modo de combatir de los del lugar y les da una paliza, no acaba de colar. Es como lo de Kill Bill.

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    1. Y si es yankee, como es el caso, ya te da la risa.

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  3. La he visto varias veces y por una circunstancia u otra nunca completa. Vamos que sólo he visto "peasos".

    Saludos Trecce.

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