viernes, 23 de junio de 2017

A.I. INTELIGENCIA ARTIFICIAL

En el mundo del futuro, en el que los efectos de los llamados gases invernadero ya se han dejado notar, inundando ciudades costeras debido al deshielo de los casquetes polares, una de las medidas tomadas para evitar la superpoblación es que las familias que deseen tener hijos deben solicitar una licencia.
La empresa Cybertronics, propiedad del profesor Allen Hobby (William Hurt), desea impulsar la tecnología robótica y crear modelos que sean capaces de amar, no estamos hablando de un amor puramente físico, sino emocional, como el que un niño siente por sus padres.
Los Swintons, tienen un hijo, Martin (Jake Thomas), que se encuentra actualmente en criostasis hasta que se pueda encontrar una cura para una enfermedad debilitante de la que se ve afectado. Su madre, Mónica (Frances O'Connor), se ha visto afectada emocionalmente por esta situación y su esposo, Henry (Sam Robards), empleado de Cybertronics, es elegido por la empresa para participar en una prueba, para ver si su familia puede dar cobijo a un nuevo prototipo creado por la empresa: David (Haley Joel Osment), es la culminación de la investigación de Hobby para fabricar un robot que sea capaz de 'amar'.
Al principio, Mónica está enojada, creyendo que su esposo está tratando de reemplazar a Martin. Sin embargo, trata de adaptarse a David. Henry también le informa que si deciden mantener a David deberán crear un nexo especial con él. Una vez establecido ese nexo mediante una clave que les proporciona la empresa, si alguna vez llega el momento en que ella decidiera no quererlo, debido a que el nexo es permanente, David tendría que ser enviado de vuelta a Cybertronics para ser destruido.


El guión se basa en el relato «los Súperjuguetes duran todo el verano» del escritor británico Brian Aldiss, publicado en 1969, y lo escribieron Kathleen Kennedy, Steven Spielberg y Bonnie Curtis.
En palabras de su propio autor: «es la historia del niño que, haga lo que haga, no consigue complacer a su madre. Esto le deja perplejo pues no se da cuenta de que es un androide, una ingeniosa máquina dotada de inteligencia artificial. Al igual que su único aliado, su osito de peluche»
La película ganó en el 2001 dos Oscar, a la mejor banda sonora y mejores efectos especiales. En el 2002 estuvo nominada al Globo de oro al mejor director, mejor actor de reparto (Jude Law) y mejor banda sonora.


Esta es la película que Stanley Kubrick quiso hacer y no pudo. El relato le había impresionado y propuso a los ejecutivos de la Warner Bros que le financiaran la compra del relato, algo que llevaron a cabo en 1982 y acto seguido, Aldiss se puso a trabajar en el guión con el brillante cineasta, sin embargo no fueron capaces de desarrollar la historia que Kubrick había iniciado como un cuento de hadas. Los años fueron pasando y el guión no llegó a concluirse. Luego, Kubrick encontró otro escollo. Consideró que los efectos especiales, que se hacían en esa época, no eran suficientes, y por lo tanto, la producción de la película era compleja.
Stanley Kubrick falleció en 1999 y nunca rodó «Inteligencia Artificial». Luego, uno de los abogados de Kubrick, impulsado por Aldiss, le mandó el proyecto a Steven Spielberg, amigo de Kubrick y con el que este había hablado en alguna ocasión de su proyecto frustrado. Además Aldiss le había enviado tres relatos más que completaban el esbozo de la película. Steven Spielberg compró los derechos de los otros relatos. Así fue como se produjo la película, que había empezado en la imaginación de Brian Aldiss.


El film, técnicamente impecable y con una espléndida banda sonora de John Williams, nos trae recuerdos de algunos otros relatos de ciencia ficción, por ejemplo es imposible no recordar Blade Runner, pero este tiene identidad propia.
Para muchos críticos y aficionados, sobra la última media hora, incluso hay quien dice que sin ella, sería una obra maestra. Yo soy más condescendiente y pienso que si un final con el protagonista congelado mientras suplica al hada azul que le convierta en humano, hubiera sido brillante, el añadido, es una especie de epílogo que no está nada mal resulto por Spielberg, con ese final no tan feliz como pueda parecer, que invita a la reflexión sobre lo que estamos haciendo los humanos con el planeta.
La interpretación de Haley Joel Osment, quizá el mejor actor infantil de los últimos años, a quien todos recordamos por el Sexto sentido, es brillante a la vez que emotiva.
Una película muy bonita, sentimental, pero a la vez aleccionadora. Un estupendo cuento moderno.




jueves, 22 de junio de 2017

CRÍA CUERVOS

Ana, interpretada por Ana Torrent (siendo niña) y por Geraldine Chaplin (ya adulta), quien también interpreta a la madre de Ana, es la mediana de tres hermanas, hijas de una mujer que tuvo que abandonar su carrera artística para dedicarse a criar a sus hijas, que lo son también de un militar típico de la época de Franco: duro, machista, inflexible para con los demás y licencioso para consigo mismo, interpretado por Héctor Alterio. Ana cree que mató a su padre con un polvo que en realidad es bicarbonato de sodio, y su padre murió mientras estaba en la cama con una mujer. Ana lo quería matar porque se portaba mal con su querida madre, quien sufría los improperios del déspota y la niña llega a pensar que tiene algún tipo de poder sobre la vida o muerte de los demás.
Ana es criada junto a sus dos hermanas con suma austeridad por su tía (Monica Randall) con la ayuda de una sirviente (Florinda Chico). El carácter despótico de la tía la convierte en un nuevo objetivo para los deseos de muerte de Ana, sin embargo la tía no muere y eso decepciona a la niña.
Durante el desarrollo de la trama, Ana ve a su madre, o bien recuerda episodios con ella; también nos habla frente a la cámara, ya adulta, contando su triste niñez y la alegría de la visita a la estancia campestre de los amigos de su familia (los Garontes, cuya mujer tenía relaciones adúlteras con el padre de Ana) en el verano en el que ocurren los hechos narrados en la película.


Con un buen trabajo de actores, con mención especial a las tres niñas, Conchita Pérez, Mayte Sánchez y, sobre todo, una extraordinaria Ana Torrent, estamos ante una película plagada de simbolismo, con constante presencia de la muerte en sus diversas facetas (liberadora, castigo del culpable, inexorable por el paso del tiempo, injusta y dolorosa...).
Pero ese simbolismo, está presente en todo el film, casi en cada uno de los detalles, por pequeños que sean, desde las fotos que contempla la abuela o las patas de gallina que hay en el frigorífico, hasta los juegos de las niñas, todo tiene un significado subliminal que Saura nos presenta de manera inteligente jugando con el tiempo y el espacio.


Algo que nos viene a la cabeza enseguida a quienes hemos visto este film, es la canción de José Luis Perales "Porque te vas", interpretada por Jeanette y utilizada de forma muy acertada por Saura en el film.
Lo otro que recordamos, son los ojos y los gestos de una inmemsa Ana Torrent, en un film que, para mi gusto, es de lo mejor que nos ha ofrecido el cine español.




miércoles, 21 de junio de 2017

LA COPA DORADA

1903, el príncipe Amerigo (Jeremy Northam), hace un recorrido por el Palazzo Ugolini con su amante Charlotte Stant (Uma Thurman). No obstante la relación que mantienen y buscando mejorar su desamparo económico, el príncipe anuncia que se va a casar con Maggie (Kate Beckinsale), hija del multimillonario norteamericano Adam Verver (Nick Nolte).
Lo que no sabe el príncipe es que Charlotte es amiga de la infancia de Maggie, algo que descubre cuando la ve aparecer en Londres como invitada a la boda. Con el pretexto de le aconseje en la compra de un regalo para Maggie, el príncipe va de compras con Charlotte, que le sugiere una antigua copa de oro que al parecer tiene un defecto.
Charlotte es invitada a quedarse con los Verver, el padre de la novia, un viudo que ha acumulado una colección de arte de valor incalculable que planea exhibir en un museo que está construyendo en American City, se sentirá atraído por ella. Tres años más tarde, Charlotte se ha casado con él.
Amerigo y Charlotte reanudan su antigua relación, mientras la madrina de Maggie, Fanny Assingham (Anjelica Huston), desaprueba la forma en que los dos se muestran en público, pero se ve impotente para impedirlo. Sin embargo Maggie no es tan inocente como parece.
El guión se basa en la novela homónima de Henry James.


La película comienza con una recreación de los hechos que ocurrieron en el Palazzo Ugolini siglos atrás, cuando el entonces propietario mandó ajusticiar a su esposa y a su hijo que mantenían relaciones prohibidas. Lo hace con unas escenas meritorias, mezclando tomas directas y otras en que solo se ven las sombras, lo que acentúa el dramatismo de las imágenes, al igual que la excelente partitura de Richard Robbins.
Pero en realidad el asunto principal de la película es otro, aunque también vaya de relaciones prohibidas, las que mantienen el príncipe y la que se convertirá en madrastra de su esposa, y la reflexión que sobre este asunto hace James en su novela y traslada la película a imágenes, sobre el juego de apariencias de cierta clase de burguesía acomodada.
La principal originalidad viene del mensaje que transmite que, en contraposición con las escenas del principio, nos viene a decir que los tiempos han cambiado y hay que tener cierta condescendencia con los errores del prójimo por graves que nos puedan parecer y aunque nos puedan afectar personalmente.
Con un reparto de verdadero lujo y excelente ambientación, vestuario y fotografía, es una película de gran calidad visual y técnica que quizá no llega a enganchar del todo con espectador, pero que resulta muy agradable de ver.




martes, 20 de junio de 2017

EL SECRETO

Richard Papen, un chico californiano que no se lleva demasiado bien con sus padres, llega al Hampden College, una pequeña universidad de Nueva Inglaterra. Una vez allí decide matricularse en griego clásico, aunque en principio no es admitido por Julian Morrow, el profesor de la materia, que mantiene un cupo máximo de cinco alumnos y ya lo tiene completo, acabará siendo aceptado y formará parte de un grupo que ha despertado su atracción durante el poco tiempo que lleva en Hampden: Los gemelos Camilla y Charles Macaulay, Francis Abernathy, Henry Winter y Bunny Corcoran.
La vida de Richard cambiará el día que descubre que, durante una fiesta báquica en la que no estaban ni él, ni Bunny, los otros chicos han matado a un hombre, aunque este hecho no será sino el comienzo de un camino sin retorno que cada vez se complica más y adquiere tintes más dramáticos cuando Bunny es asesinado por los otros (no es un spoiler, esto se desvela al comienzo del libro).
La prosa de Donna Tartt es ágil y fresca y, aunque pueda parece algo increíble, la autora logra hacerla verosímil y desde ese momento tiene al lector en sus manos para llevarle de lo que en principio podría parecer como una reivindicación de los clásicos a un continuo estudio psicológico de personajes y relaciones entre ellos, con algunos momentos no exentos de emoción y tensión.
Seguramente habrá lectores que encuentren inimaginable a este grupo de pretenciosos estudiantes de lenguas clásicas o al hecho de que insistan en pasar tanto tiempo con Bunny, cuando este les resulta un personaje molesto, hasta el punto de que deciden asesinarle, aunque no es menos cierto que Tartt construye una historia que hace explicable que el resto esté en manos de Bunny y tengan que hacer de tripas corazón con él.
En definitiva, el relato de un grupo de jóvenes de moralidad, cuando menos, dudosa, bien escrito, pero quizá poco coherente.



lunes, 19 de junio de 2017

UNA MENTE MARAVILLOSA

Obsesionado con la búsqueda de una idea matemática original, el brillante estudiante John Forbes Nash (Russell Crowe) llega a Princeton en 1947 para realizar sus estudios de postgrado. Es un muchacho extraño y solitario, al que sólo comprende Charles (Paul Bettany), su compañero de cuarto. Por fin, Nash esboza una revolucionaria teoría y consigue una plaza de profesor en el MIT. Alicia Lardé (Jennifer Connelly), una de sus alumnas, lo deja fascinado al mostrarle que las leyes del amor están por encima de las de las matemáticas. Gracias a su prodigiosa habilidad para descifrar códigos es reclutado por Parcher William (Ed Harris), del departamento de Defensa, para ayudar a los Estados Unidos durante la Guerra Fría contra la Unión Soviética.
Sin embargo, junto a esta brillante actividad profesional, Nash ha de convivir con un problema que cada vez se hace más frecuente, pues se está volviendo paranoico, situación que llega incluso a dificultar su tarea como matemático.
En contra de su voluntad y de la de algunos de quienes le rodean que temen que su mente pueda verse perjudicada, Alicia decide pedir ayuda especializada y solicita su internamiento en un centro psiquiátrico.
Tras una dolorosa serie de sesiones de terapia de shock a base de insulina, Nash es liberado bajo la condición de que acepte tomar medicación antipsicótica. Sin embargo, las drogas crean efectos secundarios negativos que afectan su relación con su esposa y, más dramáticamente, a su capacidad intelectual. Frustrado, Nash secretamente deja de tomar su medicación y acumula sus pastillas, provocando una recaída de su psicosis.
El guión se basa en el libro "Una mente prodigiosa" de la periodista del New York Times especializada en temas económicos, Sylvia Nasar, que está considerado como una biografía no autorizada del ganador del Premio Nobel, economista y matemático John Forbes Nash.


Magnífico film, que se llevó los Oscar a la mejor película, director (Ron Howard), actriz reparto de (Connelly) y guión adaptado (Akiva Goldsman) y con una estupenda actuación de Russell Crowe.
Por medio de un hábil recurso, en el que se mezclan la realidad y el imaginario mundo del protagonista, la película consigue salir de lo que sería una película biográfica al uso y más tratándose de un asunto tan poco atractivo para el gran público como los esfuerzos de un matemático por hallar una idea original en el mundo de la economía mediante complicadas fórmulas matemáticas.
Pero además de la lucha de este hombre por controlar, ya que es incurable, su esquizofrenia paranoide, se nos traslada de manera brillante, a la que no es ajena la magnífica actuación de Jennifer Connelly, el sufrimiento de las familias y los seres más allegados a la hora de convivir y tratar de ayudar en su día a día a estos enfermos en una relación que, en los casos más graves, puede ser sencillamente insufrible.
El giro que la trama efectúa hacia la mitad del film, hace que espectador de repente se vea ante una realidad distinta y empiece a comprender y a ponerse en la piel del protagonista y de lo dura que resulta su existencia a partir de que es consciente y asume su mal, y a comprender la no menos dura situación de su esposa.
Estupenda partitura de James Horner, bien fotografiada y con escenas brillantes, en algunos casos conmovedoras, como la de la entrega de plumas por sus colegas que realmente consigue ponerte un nudo de emoción en la garganta.
Recomendable.




viernes, 16 de junio de 2017

SON DE MAR

A Circea, una pequeña ciudad de la costa levantina española, llega Ulises Adsuara (Jordi Mollà), que es profesor de literatura y suplirá la baja de su predecesor, recientemente fallecido.
Conoce a Martina (Leonor Watling), una bella y sensual muchacha que trabaja con sus padres en la pensión en la que Ulises se ha instalado. Ulises se siente deslumbrado por la joven, y ella sucumbe ante los relatos que él le recita al oído. Fantásticos fragmentos de poemas de Homero, Horacio, Virgilio… Su relación se hace cada vez más intensa, y culmina con el embarazo de Martina. Se casan y las cosas cambian porque Ulises se siente cada vez más distante de todo: el ambiente, el lugar y el entorno le ahogan.
Un día, sale de madrugada a la pesca de atunes, y desaparece. Se le da por muerto y se celebran funerales con todos los honores. Pasado el tiempo, Martina se casa con Alberto Sierra (Eduard Fernández), un rico constructor local, símbolo de la opulencia que caracterizó a muchos de los que vivieron del ladrillo a finales del pasado siglo y comienzos del presente. Alberto siempre se había sentido atraído por la chica y, al casarse, reconoce como padre al hijo que había tenido con Ulises. Martina se adapta a la nueva situación; se instala en un ambiente de lujo y caprichos y todo va bien hasta que, pasados diez años, y después de insistentes y enigmáticas llamadas telefónicas, reaparece Ulises que no ha podido olvidar a su mujer y quiere volver a verla. Como ella sigue también enamorada, le da una segunda oportunidad. Para evitar que sea descubierto, encierra a Ulises en el ático de un edificio cuyos apartamentos, ya terminados, no se pueden vender por un problema con el permiso del ayuntamiento.


Basada en la novela homónima de Manuel Vicent (premio Alfaguara de novela 1999).
He leído por ahí muchos comentarios diciendo que la novela es magnífica y que la película no es una buena adaptación. Son opiniones, como la mía, claro, pero no les hagan demasiado caso, en primer lugar porque la novela no es nada del otro mundo, ya saben lo que pasa con los premios literarios, que muchas veces se dan pensando en vender, más que en otra cosa y este es el caso. Seguramente Alfaguara publicó aquel año unos cuantos libros más interesantes que este.


Aunque disfrazada de una especie de homenaje a los clásicos, con citas literarias de autores griegos y latinos y un remedo de la historia de Ulises, en realidad no hay nada de eso, porque el protagonista, ni es Ulises, mas que de nombre, ni se nos cuenta nada de su periplo de diez años desaparecido.
Lo único que la película refleja bastante bien, es el retrato de ese nuevo rico de la costa que se hizo de oro especulando con el terreno a pie de playa, se pinta a un personaje entre hortera, chulo y mafioso, bien interpretado por Eduard Fernández.
La que también está bastante bien es Leonor Watling y no hacía falta desnudarla, porque vestida está incluso más guapa.
La película tiene una fotografía preciosista de José Luis Alcaine, con unas cuantas tomas sobre el mar de esas que lucen muchos (amaneceres, contraluces...) y algunos planos que tratan de buscar enfoques de cierta originalidad desde ángulos poco habituales.
En ciertas escenas Bigas se recrea en la belleza de los cuerpos desnudos mediante composiciones que en cámara quedan muy estéticas y que, supongo, debieron implicar un trabajo ímprobo y peculiar (me lo estoy imaginando y no se si reírme o llorar) para sus protagonistas.
La película es de cierta calidad visual, pero deja qué desear en otros aspectos.




jueves, 15 de junio de 2017

PARÍS TOMBUCTÚ

Michel des Assantes (Michel Piccoli), un prestigioso cirujano plástico francés con problemas de impotencia que está tratando de superar con llamativas terapias, está desencantado de la vida y decide poner fin a la misma arrojándose desde el balcón de su consulta parisina.
Sin embargo, en el último momento tiene una especie de inspiración cuando ve a un trotamundos que viaja en bicicleta y que está comprando fruta. El frutero y el viajero tratan de evitar el suicidio de Michel, aunque este ya ha desistido y, en su lugar, decide comprarle la bicicleta y emprender el viaje a Tombuctú, que se le antoja un lugar mítico por su exotismo, en busca del secreto de la felicidad.
Su viaje se ve interrumpido cuando sufre un accidente a la altura de Calabuch, un pueblecito de la costa levantina que se le muestra tan caótico como la existencia que pretendía dejar atrás.
Le acogen y le cuidan dos hermanas, la impetuosa Trini (Concha Velasco) y la mística visionaria Encarna (Amparo Soler Leal), ambas le ayudarán a curarse de sus heridas.
Coincidiendo prácticamente con el cambio de milenio, Michel vivirá una serie de delirantes situaciones, compartidas con los habitantes de la particular localidad mediterránea: Gaby (Javier Gurruchaga) el peculiar hermano de Trini y Encarna; Boronat (Juan Diego) un ácrata nudista; un sacerdote convicto de asesinato, inmigrantes desobedientes, políticos y empresarios corruptos.


Berlanga se rodea de un elenco de actores muy conocidos en la escena española, con el francés Michel Piccoli como protagonista, con el que ya había trabajado en Tamaño natural.
Seguramente estamos ante el testamento cinematográfico de Berlanga que sintió que había hecho la película que quería en aquel momento.
Durante los títulos de crédito suena la canción  "A ninguna parte", interpretada por Manolo Tena.


Mucha gente quedó descolocada con esta postrer película del director levantino, desde la crítica especializada, hasta algunos de los devotos de Berlanga y, probablemente, más de uno, por tratarse de quien se trataba, no se atrevió a decir que no les gustó la película.
A estas alturas, el valenciano podía hacer lo que quisiera más o menos, tenía crédito sobrado por su pasado en el cine español y se lanzó a esta aventura en la que recrea su universo personal, con un protagonista que, en algunos aspectos, parece su alter ego, descreído, desencantado, cargado de mala uva, que decide dejarlo todo atrás, pero que no puede sustraerse a la compañía de los demás cuando encuentra a gente sencilla y sin malicia, aunque estén más sonados que una olla de grillos.
Berlanga se da otro tipo de satisfacciones, saca a relucir algunos de los tópicos de su tierra, que a él le gustan y disfruta como un niño pequeño, allí están la paella, el pescado, las fiestas de moros y cristianos, las mascletás... Con ojos llenos de admiración, ve más allá de la simple representación, pues para él, este universo es la esencia de su pueblo, de su gente.
Aquí aparecen también circunstancias que forman parte de la esencia de Berlanga como hombre (fetichismos varios) y algunas de las preocupaciones que seguramente tenía en aquel momento, como la decrepitud física o el miedo a lo desconocido o a esa misma merma física.
A mi me parece que, sin dejar de lado algunas puyas que lanza a diestro y siniestro, es una película muy personal y que posiblemente su mayor defecto es que resulta excesiva y un poco embarullada en lo que pretende representar con los personajes que la pueblan.
El propio Berlanga decía que había pretendido hacer un modesto homenaje a la chabacanería hispana dando una intención lúdica al chiste verde, a la frase de doble sentido, a la ordinariez de la braga y el calzoncillo, pero no intentando dignificarlo, sino simplemente mostrándolo todo lo más cruda y soezmente que había podido. Y, sobre todo, para él suponía la única película a la que había añadido una aproximación a sus infiernos más profundos.




miércoles, 14 de junio de 2017

MANOLITO GAFOTAS EN ¡MOLA SER JEFE!

Aquí acaba el recorrido cinematográfico del personaje creado por Elvira Lindo, primero para la radio y, más tarde, para los libros, aunque también tuvo una serie de televisión dirigida por Antonio Mercero.
En esta ocasión Manolito (Doro Berenguer) se encuentra en plenas vacaciones navideñas. Unas fiestas en las que además de pensar en los juguetes que va a pedir a los reyes, recibirá un regalo muy especial. Se trata de la visita del tío Nico (Óscar Ladoire), que vive en Oslo, donde trabaja de camarero y se ha traído como acompañante a su novia noruega, Trudi Bergenkoklass (Marcela Walerstein). En un restaurante chino, Manolito conoce a Phio-Ling (Cervantes), un niño que le ayudará a hacer realidad uno de sus más preciados sueños: convertirse en el jefe de su panda formada por Yihad (Jorge Jiménez), Susana (Sandra Alonso), Mostaza (Eduardo Estradé), El Orejones (Iván Perete)... La película se desmarca de la anterior, con reparto absolutamente renovado.
Deja de lado el costumbrismo de la anterior película para adentrarse en una delirante historia que se va perdiendo en unas situaciones de humor muy pobre.
Los efectos especiales, pocos y muy mal manejados, con una escena, aquella del principio en la que Manolito se pierde en la niebla, que en vez de niebla es humo y no digamos la escena del final, un esperpento que resume el bodrio que hemos presenciado.
Un proyecto fallido, incluso el casting deja que desear con respecto a la entrega precedente.




martes, 13 de junio de 2017

EN UN RINCÓN DEL ALMA

Libro intimista, pero que nos cuenta cosas que podemos reconocer en la vida diaria, cosas de nosotros mismos o de gente cercana a la que conocemos sobradamente, aunque en esta ocasión los acontecimientos se desarrollan en un mundo en el que la magia está presente.
Antonia J. Corrales nos acerca a una historia en la que te hace sentir que nos está contando cosas que le han sucedido, como si fuera una autobiografía y es que logra ponerse en la piel de la protagonista y hacer que su mundo y su historia, sean de ella misma. El relato de una de tantas mujeres sumergidas en un matrimonio cuyos miembros se distancian día a día, envueltos en el desahogo económico fruto del absorbente trabajo de él, de sus largos viajes, de los "imprevistos" que le mantienen alejado del hogar y del olor a perfume femenino en su corbata.
Aunque todo se ve venir, Jimena ha ido dando tiempo al tiempo, enamorada como está de su marido, primero sustentanda por la crianza de los hijos y más tarde por la compañía de Sheela y Remedios, “Las brujas de Eastwick” llaman en los mentideros del pueblo a esta especie de triángulo mágico.
La violencia de género, el amor clandestino, la aventura soñada del viaje a Egipto a espaldas de la familia, donde encontrará a su príncipe azul, las constantes referencias a los iconos de una juventud que se escurre entre los dedos (Gunter Grass, Mafalda, Silvio Rodríguez, Cien años de soledad...). La historia de una mujer que se refugia bajo el paraguas rojo y sueña, mientras él se muere por ir al grano, con un tranquilo abrazo, una charla a la luz de las velas, oler su perfume mientras él le acaricia la nuca, sentir sus manos deslizarse por sus muslos con deseo pero sin ansia. Una mujer necesitada de volver a sentirse viva y deseada, no “cumplida”, de volver a ser mujer, su mujer.
¿Literatura Chick-lit?, probablemente y más si pensamos en que este tipo de angustias, de frustraciones y sueños, forman parte del bagaje de la mujer de nuestras sociedades occidentales avanzadas, puesto que en paises menos favorecidos, seguramente sobrevivir y llegar a mañana es la principal preocupación de las mujeres de clase menos favorecida.



lunes, 12 de junio de 2017

TODOS A LA CÁRCEL

Con el fin de cobrar una deuda de la Administración Pública que viene arrastrando desde hace tiempo, un pequeño empresario llamado Artemio (José Sazatornil) asiste al Día Internacional del Preso que se celebra en el interior de una cárcel. El festejo, organizado por Quintanilla (José Sacristán), un hombre astuto y especialista en organizar este tipo de eventos colectivos y bulliciosos, es un acto más bien político al que acuden las autoridades más representativas de la región, junto a otras personalidades del mundo de la cultura, las finanzas o el poder eclesiástico. Durante los preparativos, comienzan a ocurrir una serie de desastres, entre ellos, el número de asistentes es muy reducido, ya que el evento coincide con la final de la copa de fútbol. Mientras Quintanilla intenta que todo marche sobre ruedas, Artemio aprovecha la ocasión para hablar con el subsecretario de Cultura.
Mientras tanto, en el exterior del recinto se fragua la fuga de un mafioso recluso, Paolo Tornicelli (Torrebruno), influyente banquero italiano y jefe de una compleja red internacional de actividades delictivas. El director de la prisión coordina la operación, asistido por Muñagorri (Juan Luis Galiardo) otro banquero, que precisamente se encuentra también en dicho acto. Cada asistente posee unos intereses concretos y unas metas específicas, aunque todos acuden a la celebración aludiendo solidaridad y el deseo de compartir la mesa con aquellos que se encuentran privados de libertad.


En más de un sentido, la película es una consecuencia de la trilogía de la familia Leguineche, aunque no es es la misma historia, pero sí responde al mismo mundo de mentira y descaro, como decía Berlanga: La golfería nacional.
El punto de arranque es "El día del preso", una especie de homenaje a los presos, inventado supuestamente por los nuevos mandatarios durante la primera época socialista. Bajo el parapeto de un acto solidario, todo el mundo que acude lo hace por intereses personales, utilizando una situación precaria, incluso angustiosa para quien la sufre, para obtener prebendas y ayudas.
La película tuvo un éxito limitado, quizá porque se adelantó en un par de años a la realidad, cuando empezaron a hacerse públicos algunos escándalos financieros y de tráfico de influencias y los primeros acusados comenzaron a desfilar por los juzgados.
No obstante obtuvo tres premios Goya, entre ellos el de mejor película y mejor dirección. 


La película tiene un guión un tanto deslabazado en el que se mezcla la historia del pretendido acto solidario, en realidad un pretexto para que unos vivales le saquen pasta a la administración pública y por otro la fuga de banquero italiano que, al final, queda poco explotada.
Berlanga aprovecha para no dejar títere con cabeza, allí pone en solfa a varios estamentos públicos y seudopúblicos y a quienes se aprovechan de ellos para medro y beneficio personal, desde las propias instituciones, hasta las ONG, nadie se libra del dardo envenenado del realizador levantino y eso que entonces no ocurría nada comparado con la que está cayendo en la actualidad. En algunas fases el film se sostiene principalmente por las actuaciones del maravilloso plantel de cómicos que intervienen en la película.
Por cierto, tiene un pequeño papel, como Vanessa, la amante transexual del director de la prisión, un joven que no llegó muy lejos en el mundo del cine, pero que tras cambiar su apellido, Domínguez, por Delfín, se conviritió en todo un referente en el mundo del diseño de moda. Ese joven se llamaba David Delfín, que nos abandonó el pasado sábado día 3 de junio víctima de un tumor cerebral que apagó su vida.




viernes, 9 de junio de 2017

LÁZARO DE TORMES

Es curiosa la historia de esta película, pues Rafael Álvarez "El Brujo", encargó a Fernando Fernán Gómez, que escribiera el guión de una película tomando como base el monólogo teatral que protagonizaba y que era una adaptación del Lazarillo de Tormes del propio Fernán Gómez. Unos productores mexicanos iban a producir la película, pero todo quedó en agua de borrajas, hasta que doce años después, Andrés Vicente Gómez compró los derechos a los mexicanos y puso de nuevo en marcha el proyecto, encargando a Fernando Fernán Gómez la dirección. Por si fuera poco, Fernán Gómez enfermó de gravedad apenas iniciado el rodaje y hubo de ponerse al frente del mismo su amigo José Luis García SánchezFernán Gómez quedó, aparte de agradecido, satisfecho con el resultado final.
No era tarea fácil la que tenía el guionista y realizador la de trasladar a imágenes cinematográficas el monólogo teatral en el que "El Brujo", solo en el escenario, se dirige a un tribunal que no se ve, pero se sabe que está allí, y también al público de la sala, al que mira de frente.
El Lazarillo de Tormes es una de las obras cumbres de la literatura en castellano y, como digo, no era sencillo, si no se quería caer en una película que fuera la grabación pura y simple de la obra teatral que es la adaptación del propio Fernán Gómez, entre otras razones porque el protagonista no cuadra con la edad que se supone debe tener Lázaro, al menos en sus primeras aventuras.
Así que Fernando Fernán Gómez optó por hacernos ver a un Lázaro que rememora ante el tribunal sus andanzas y va mezclando su declaración ante los jueces y la representación de lo que fueron aquellas aventuras, en las que se ve a un Lázaro ya maduro, excepto en las del inicio de su vida (cuando sirve al ciego, o al clérigo, por ejemplo), en las que le representa aún niño, eligiendo para ello a Manuel Lozano, al que recordamos por su entrañable trabajo en La lengua de las mariposas.


El reparto es de verdadero lujo, nombres muy sonoros del panorama nacional, aparte de los mencionados Rafael Álvarez o Manuel Lozano, nos encontramos a un magnífico Karra Elejalde, a una espléndida Beatriz Rico, o a Manuel Alexandre, Álvaro de Luna, Agustín González, José Lifante, Francisco Rabal (en una de sus últimas apariciones), Francisco Algora, Juan Luis Galiardo, Emilio Laguna o Tina Sáinz, entre otros.
Creo que el resultado de la película es desigual, es evidente que la historia y el texto del Lazarillo ya son una maravilla y que suponen un gran apoyo de partida, aunque no siempre da con la manera de transmitirlo en imágenes y, en ocasiones, a pesar de lo buen actor que es, puede resultar un tanto redundante ver una y otra vez a Rafael Álvarez declamando, convirtiendo a Lázaro casi en un cuentacuentos.
Estupenda ambientación, en la que tienen no poco que ver los figurines de Javier Artiñano, nos quedamos con un regusto agridulce al ver, por un lado a tan grandes actores como logró reunir esta producción y, por otro, que no logra, a mi modesto parecer, sacarle todo el jugo al texto original.




jueves, 8 de junio de 2017

MOROS Y CRISTIANOS

Planchadell y Calabuig es una artesanal empresa de turroneros de Jijona (Alicante).
En contra del patriarca y creador de la empresa, D. Fernando Planchadell (Fernando Fernán Gómez), reacio a cualquier innovación y machaconamente fiel a sus inquebrantables principios, los propietarios, sus hijos Agustín (Agustín González) y Pepe (Pedro Ruiz) deciden trasladarse a la capital del reino para promocionar su producto. En Madrid caerán en manos de Jacinto López (José Luis López Vázquez), un asesor de imagen, circunstancia que producirá las más enrevesadas situaciones.
Antes de llegar a la feria alimentaria donde pretenden dar a conocer sus productos, habrán de lidiar con las dificultades que la policía municipal madrileña les pone para que un moro y un cristiano, al modo de las famosas fiestas levantinas, vayan subidos en el techo de la furgoneta, como reclamo de sus productos.
Más adelante, cuando pretenden meter la furgoneta de la empresa en el jardín de la casa que Cuqui (Rosa María Sardá), hija de D. Fernando, tiene en Madrid, acabarán, vehículo incluído, en la piscina del chalé.
Ante las dificultades que se les presentan, pues nada es lo que esperaban, Agustín y Pepe, piden ayuda a su hermana, que está metida en política, para que les eche una mano.


Berlanga vuelve a contar con Rafael Azcona a la hora de confeccionar el guión del film, aunque el propio Berlanga señala que le encontró distante y reticente a la hora de colaborar con él, quizá de esta especie de desgana se resiente algo el guión.
La película tiene un gran plantel de actores, todos ellos muy conocidos en la escena española, aunque el propio Fernán Gómez, que tiene un papel destacado en el film, pensaba que el tema de la fusión de los turroneros de alicante con el clima político que se insinúa encuentran cuando llegan a Madrid, no estaba demasiado logrado como para que pudiera despertar el interés del público.


A pesar de todos los pesares, la película tuvo un buen recorrido en taquilla y fue tratada con amabilidad por la crítica. probablemente su rodaje llegó a destiempo, pues Berlanga llevaba acariciando el proyecto años, hasta que se presentó la ocasión de sacarlo adelante. Casi todas las escenas son una especie de caos, algo que se le da muy bien manejar a Berlanga, con esos larguísimos planos secuencia, personajes hablando todos al tiempo y llenando completamente la pantalla de un abigarrado mosaico de personas, objetos y circunstancias. Berlanga con esto quiso hacer un homenaje a la fiesta fallera, porque esas fiestas son una representación de ese caos y no se parecen a ninguna otra en el mundo, con un sentido de la demencia que es maravilloso, según él.
Hay una anécdota curiosa y es la que protagonizaron un grupo de personas que se manifestó contra el film en la sala de cine donde se estrenó y en la calle. Resultó que los fabricantes de turrón de Jijona, que se habían comprometido a patrocinar parte de la producción, se irritaron al ver una escena en que Andrés Pajares decía que el turrón había nacido en Cataluña, hasta el punto de que organizaron la protesta mencionada e incluso se negaron a pagar la subvención prometida. Pero lo curioso del caso es que Berlanga había pedido al Ayuntamiento de Jijona información histórica sobre la fabricación de turrón y le enviaron un libro en el que el cronista oficial decía que el origen de la producción de ese maravilloso dulce de procedencia árabe, había tenido lugar en Cataluña.
Berlanga decía al comentar esta anécdota, con esa sorna suya tan característica, que quizá se trató de un subterfugio para no pagar lo prometido.




miércoles, 7 de junio de 2017

HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL

Harry Potter (Daniel Radcliffe) crece en la casa de sus tíos, los Dursley, quienes le ocultan su verdadera historia familiar; al cumplir once años de edad, empiezan a llegarle cartas de remitente desconocido, que van aumentando en número a medida que sus tíos no dejan que las abra. Las mismas traen la noticia de que el niño ha sido admitido en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería ya que, al igual que sus padres, tiene poderes mágicos.
Se descubre entonces que los Potter no murieron en un accidente de coche como se le había dicho a Harry, sino que habían sido asesinados en la noche de Halloween por un hechicero tenebroso conocido como lord Voldemort, quien había aterrorizado a la comunidad mágica británica años atrás. Sin embargo, algo ocurrió esa noche: Voldemort consiguió matar al matrimonio Potter pero no pudo asesinar al bebé, perdió su cuerpo y le dejó al niño una cicatriz permanente en forma de rayo en su frente.
Rubeus Hagrid (Robbie Coltrane) aparece para llevarse a Harry una noche, cuando los Dursley intentan impedir que parta rumbo al colegio. Más tarde, el hombre ayuda a Harry a comprar sus materiales escolares en el Callejón Diagon y allí éste descubre que es famoso entre los magos por haber sobrevivido al intento de homicidio. Posteriormente, el muchacho toma el tren que lo lleva a Hogwarts y allí conoce a Ronald Weasley (Rupert Grint), un chico pelirrojo hijo de magos y a Hermione Granger (Emma Watson), una jovencita de origen muggle con altas aspiraciones académicas. Los tres se hacen amigos y más tarde, durante su año escolar, se ven envueltos en una serie de episodios relacionados con un objeto escondido en las profundidades del edificio: la piedra filosofal, un mineral con el poder de producir el elixir de la vida eterna. Diferentes hechos les hacen suponer que uno de sus profesores, Severus Snape (Alan Rickman), desea conseguir la piedra para entregársela a Voldemort, con quien el docente estaría confabulado.


El guión se basa en la novela homónima de la británica J. K. Rowling, de la que la editorial Bloomsbury publicó en 1997 una edición de apenas 500 ejemplares, muchos de ellos repartidos por bibliotecas y que se convirtió en uno de los mayores éxitos editoriales del pasado siglo.
Aún recuerdo las expectativas con que empecé a leer, años ha, el primer libro de Harry Potter. En mis manos había caído un cromo de alguna de estas colecciones de cereales, supongo, en el que, bajo la viñeta o la foto, aparecía un pequeño texto de la novela. En el que yo vi, había una lechuza y en el texto, se reproducía la dirección a que iba dirigida la carta que portaba el ave:

SeñorHarry Potter.
4 de Privet Drive,
Alacena debajo de la escalera.

Me pareció tan original que un niño, al que sus tíos habían adoptado a la fuerza, estuviera viviendo en la alacena debajo de la escalera, que quienes le enviaban las cartas conocieran esa circunstancia y la hicieran constar en la dirección y que las cartas se las llevara una lechuza, que todo aquello despertó mi curiosidad. Así que cuando el maestro de mi hijo me dijo que les había mandado comprar el libro, para ver si, tratándose de una novela tan de moda, incentivaba la afición a lectura de los niños, me faltó tiempo, en cuanto el libro estuvo en casa, para leérmelo.
Ya entonces, mi primera impresión fue muy positiva, me pareció muy original, escrito con cierta destreza y atractivo en sus planteamientos y desarrollo. Leí los dos siguientes y, confieso que ahí me cansé, porque me pareció que la señora Rowling, ya le estaba dando vueltas a lo mismo y la originalidad que me cautivó al principio, se había ido diluyendo.


La película está bien, con acertada dirección y unas interpretaciones aceptables, algunas de actores muy conocidos (Richard Harris, Maggie Smith, Alan Rickman...) y otras, las de los jovencitos, entonces desconocidos y alguno de ellos consagrado después, como es el caso de Emma Watson.
Respeta en líneas generales el relato original, dedicándose sobre todo a la presentación personajes y sus circunstancias y a la vida en el colegio y sabe mantener bastante bien la tensión en la aventura que ocupa la segunda parte del film.
Está acompañada de una acertada banda sonora que firma el maestro John Williams.
Un buen arranque para la saga que sabe mezclar aventura, humor y esa especie de ilusión que despiertan este tipo de historias.




martes, 6 de junio de 2017

LA VIDA CUANDO ERA NUESTRA

Matías y Lola regentan una humilde librería en un oscuro callejón sin salida del Madrid de principios de los 50, por el que apenas pasa nadie, viéndose obligados a vender artículos de papelería para poder subsistir. Matías perdió todo, su editorial y su flamante librería, a raíz del final de la Guerra Civil, formaba parte del bando derrotado y estuvo condenado a muerte hasta que la sentencia le fue conmutada.
Ambos llevan juntos quince años y, aunque Matías obtuvo el divorcio de su primer matrimonio y se casó con Lola antes de la guerra, el nuevo Régimen no reconoce este segundo matrimonio.
En su librería entra un buen día una mujer con acento extranjero que dice llamarse Alice, que acabará teniendo una especie de relación cómplice con Lola a través de la lectura de un libro, "La chica de los cabellos de lino", en el que se relata la historia de una hija ilegítima del duque de Ashford, cuyo marido acaba sus días en España enrolado en las Brigadas Internacionales y será abatido cuando la guerra ya ha finalizado.
Estamos ante un libro dentro de otro libro. El relato del presente (años 50), nos acerca a las penurias de la España del momento, que comenzaba a asomar la cabeza de la situación precaria que se vivió en la posguerra; y el relato que las dos mujeres leen, nos traslada a la Europa de la Primera Guerra Mundial y los años inmediatamente posteriores, con continuas referencias a figuras del pensamiento y la cultura con quienes la protagonista trabó conocimiento sobre todo durante sus largas estancias en París.
Me ha gustado más la historia de Rose, la hija del duque, que la de Alice y Lola, aunque esta tampoco tiene desperdicio y al final ambas acaban entretejiéndose y no es que adelante el contenido, sino que creo que al lector mínimamente despierto le resultará sencillo ir adivinando hacia donde deriva la historia de "La chica de los cabellos de lino".
En el libro vamos asistiendo, a través de la amistad que forjan, al relato de la vida de dos mujeres fuertes, luchadoras, que saben plantar cara a las pruebas a que la vida de cada una las somete.
Es una historia sencilla, escrita en buena prosa, con algún desfallecimiento en la narración, aunque en general logra mantener el interés del lector.
Un homenaje a la literatura en general y a los libros en particular y una exaltación del amor y la amistad. El amor que se sobrepone a los contratiempos y las dificultades y la amistad materialmente desinteresada que busca la complicidad de los espíritus afines.



lunes, 5 de junio de 2017

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LA COMUNIDAD DEL ANILLO

Todo comenzó con la forja de los grandes anillos, tres fueron entregados a los elfos, inmortales, los más sabios y honrados de todos los seres; siete a los señores enanos, grandes mineros y artesanos de las cavidades montañosas y nueve fueron entregados a la raza de los hombres, que ansía por encima de todo el poder. En aquellos anillos residía el poder y la voluntad de gobernar a cada raza. Pero todos ellos fueron engañados, pues otro anillo más fue forjado. En la Tierra de Mordor, en los fuegos del Monte del Destino, el Señor Oscuro Sauron (Sala Baker), forjó en secreto el anillo para controlar a todos los demás: Un anillo para gobernarlos a todos.
Por un extraño giro del destino, el anillo acaba en manos de un joven hobbit llamado Frodo Bolsón (Elijah Wood). 
Cuando el mago Gandalf (Ian McKellen) descubre que se trata del anillo único que perteneció a Sauron , el Señor Oscuro, ordena a Frodo que se deshaga del mismo, mas debe hacerlo arrojándolo en una de las gritas del Monte del Destino. Pero Frodo no hará solo ese viaje, además del propio Gandalf, le acompañarán el elfo Légolas (Orlando Bloom), Gimli (John Rhys-Davies) el enano, Aragorn (Viggo Mortensen), Boromir (Sean Bean) y sus tres amigos hobbits Merry (Dominic Monaghan), Pippin (Billy Boyd) y Sam (Sean Astin).
Enterado de los planes del Gandalf, el malvado Sauron ordena la persecución del grupo que se verá acuciado por el peligro en su épica misión. Si el anillo cae en manos de Sauron, significará el final de la Tierra Media


El guión se basa en la novela El señor de los anillos (The Lord of the Rings), una novela de fantasía épica del filólogo y escritor británico J.R.R. Tolkien, que se desarrolla en la Tercera Edad de la Tierra Media, un lugar ficticio poblado por hombres y otras razas antropomorfas como los hobbits, los elfos o los enanos, así como por muchas otras criaturas reales y fantásticas.


Con un gran presupuesto, la película se rodó sin premura a lo largo de trece meses, reuniendo al equipo en distintas ocasiones para ir rodando partes del film. Los exteriores se rodaron en Nueva Zelanda. Incluso en Matamata, dos horas al sur de Auckland, se puede visitar la recreación que se hizo de Hobbiton y sus 44 singulares agujeros hobbit, incluido Bolsón Cerrado (la casa de Bilbo).
La película obtuvo cuatro Oscar, entre ellos el de mejor banda sonora, premio a una magnífica partitura de Howard Shore, repleta de motivos y melodías muy trabajadas. Recomiendo este vídeo de Jaime Altozano, en el que se analiza esa banda sonora. Tras escuchar sus explicaciones, verás la película de otra manera.


Creo que esta película, sobre la base de la gran obra de Tolkien, se hizo en el momento oportuno, antes hubiera sido muy complicado recrear el complejo y rico mundo ideado por el británico, pero gracias a las técnicas digitales, Peter Jackson nos acerca, con gran respeto para el texto original, a la primera parte de la magna novela, todo un referente en el mundo de la literatura fantástica, el film además de presentarnos muy bien a los personajes, del estupendo trabajo de fotografía y ambientación, se beneficia de la reproducción literal de partes de la obra en los diálogos de la película. Quienes hayan leído la novela de Tolkien, rememorarán todos esos momentos que casi sabemos recitar de memoria, como por ejemplo la fiesta del 111 cumpleaños de Bilbo (Ian Holm), en la que este desaparece misteriosamente ante los ojos de sus atónitos vecinos, a los que el discurso de Bilbo ha dejado pensativos y confusos.
Una estupenda primera entrega, en la que se nos relata el inicio del viaje de la Compañía del anillo, que nos queda con gran sabor de boca. En su momento, el público quedó expectante y deseoso de ver la continuación de esta trilogía fílmica, que se ha convertido ya en una obra de culto.




viernes, 2 de junio de 2017

EL PLANETA DE LOS SIMIOS

Año 2029, el capitán Leo Davidson (Mark Wahlberg), trabaja en la estación espacial Oberon de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Su compañero de trabajo favorito es un simio llamado Pericles,
Un día en que una gran tormenta electromagnética se cierne sobre la base, utilizan una nave con Pericles a bordo para estudiar el fenómeno, pero la nave, tras entrar en la tormenta, desaparece.
Contraviniendo todas las órdenes, Leo toma una segunda nave y se interna en la tormenta en busca de Pericles, pero acaba perdiendo el contacto con Oberon y la nave se estrella en un planeta llamado Ashlar en el año 5021.
Descubre que el planeta está gobernado por simios humanoides, que pueden hablar y que capturan a los humanos para convertirlos en esclavos.
Leo conoce a Ari (Helena Bonham Carter), una chimpancé que se opone al trato degradante que reciben los humanos. Ari ha comprado a Leo y a una esclava llamada Daena (Estella Warren) para trabajar como siervos en la casa de su padre, el Senador Sandar (David Warner). Leo escapa de su jaula y libera a otros humanos, Ari los ve, pero Leo logra convencerla para que se una a la rebelión humana contra los simios. El general Thade (Tim Roth) y el coronel Attar (Michael Clarke Duncan) envían a sus guerreros simios para perseguir a los humanos. Leo descubre Calima (el templo de "Semos"), un lugar prohibido, pero santo, para los simios, donde un secreto sorprendente les será revelado.


Basado en la novela del mismo título de Pierre Boulle, de la que ya se había hecho una versión en 1968, dirigida por Franklin J. Schaffner y protagonizada por Charlton Heston.


Difícil tarea la que tuvo por delante Tim Burton cuando le encargaron hacer un remake (en mi opinión bastante innecesario) de una película tan clásica como El Planeta de los simios.
Supongo que Burton era consciente de que no podía limitarse a fusilar el film precedente, así que cambió unas cuantas cosas, algunas muy significativas, con lo que consigue darle un cierto aire de novedad y que al espectador no le de la impresión de que está viendo lo mismo que ya pudo contemplar en la anterior versión, todo ello para conducirnos a un final que, a pesar de las críticas, a mí me parece que está bastante logrado, contando con que había de buscar algo original frente al impactante final del otro film.
Yo creo que consigue una película entretenida, sobre todo para quien no haya visto la anterior versión, aunque, una vez dicho esto, mi convencimiento es que con el tiempo (y ya ha transcurrido el suficiente como para tener los oportunos elementos de juicio), la gente recordará la otra y no esta.