lunes, 23 de enero de 2017

EL PACIENTE INGLÉS

Finales de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Un hombre herido viaja en un convoy sanitario por una carretera italiana, pero su estado es tan grave que tiene que quedarse en un monasterio deshabitado y semiderruido, donde se encarga de cuidarlo Hana (Juliette Binoche), una enfermera canadiense. Aunque su cuerpo está totalmente quemado a consecuencia de un accidente sufrido en África, tiene todavía ánimo para contarle a Hana la trágica historia de su vida.
Hasta allí llegarán también un canadiense pintoresco llamado David Caravaggio (Willem Dafoe) -amigo del padre de Hana, ladrón y espía- y un joven sij, voluntario en el ejército inglés, especializado en la espeluznante tarea de desactivar minas y bombas que no han estallado.
La narración va arrojando luces sobre el pasado de sus personajes. Son débiles y sumarias en cuanto respecta a Hana, a Caravaggio y a "Kip" (Naveen Andrews), apodo con que se conoce al muchacho; son más ricas en lo tocante al inglés . Del teniente sij, lo principal es el aprendizaje de su arriesgada y heroica tarea; del inglés, en cambio, se averigua su pasado de explorador y de científico, de miembro de una especie de fraternidad que en los años veinte y treinta se dedicaba a explorar los desiertos del norte de África y a seguir la búsqueda de los lugares mencionados en su Historia por Herodoto. Pero -la duda la plantea, con su mentalidad de espía, Caravaggio- ¿es inglés el "inglés"? ¿No será acaso un viajero húngaro que se educó en Inglaterra y hablaba el inglés a la perfección, pero que en la guerra se había puesto del lado de los alemanes y le había servido de guía al propio mariscal Rommel?


El guión adapta la novela del mismo título del canadiense de origen cingalés, Michael Ondaatje, publicada en 1992. El propio realizador, Anthony Minghella, pasó dos años elaborándolo.


La banda sonora de Gabriel Yared, trata de ilustrar la complejidad de la trama, con la guerra de por medio, pero también historias de amor y una variedad absoluta de personajes y el origen de los mismos (ingleses, norteamericanos, un húngaro, un indio, canadienses...), incluye melodías húngaras, cantadas por Márta Sébestyén; algunos solos de piano como el aria de las “Variaciones Goldberg” de J.S.Bach, que vemos interpretar en una inolvidable escena a Juliette Binoche (en realidad la interpretaba la pianista Julie Steinberg); las dos versiones de “Cheek to cheek” (la de Fred Astaire y la de Ella Fitzgerald), o las “Wang Wang Blues” y “One o’clock jump” de Benny Goodman, pequeñas joyas del momento, que hacían olvidar por unos minutos el terror que se vivía en esos años de guerra.


La bellísima fotografía de John Seale, con espectaculares imágenes del desierto, remarca los dos ambientes distintos que se viven en la película, el de los recuerdos en Egipto, con colores cálidos, y el del presente en el monasterio italiano, con colores más fríos.
El elenco interpretativo es casi perfecto, no hay ninguno que desentone, consiguiendo cada cual una brillante interpretación. Ralph Fiennes es Laszlo de Almásy, el paciente desfigurado en fase terminal que rememora su historia de amor. El actor inglés está perfecto como el personaje, creando un galán en su memoria para luego pasar a ser un ser torturado por la perdida de su amada. La bella Juliette Binoche consigue conquistarnos con su Hana, la enfermera. Kristin Scott Thomas es Katherine, la amada del protagonista, una mujer casada que vive un adulterio. Scott Thomas consigue crear un personaje algo frió, ideal para conseguir cierta dualidad con el de Hana y conquistar al inconquistable Almásy. El gran Willem Dafoe es Caravaggio, el espía marcado por la tortura física y psicológica a la que le sometieron los alemanes que le obliga tomar drogas para soportar el dolor y que llega al convento en busca de venganza. Colin Firth es Geoffrey Clifton, el esposo de Katherine, un hombre que sirve a Inglaterra fielmente y que ama a su mujer, en quien descubre la marca de la traición. Naveen Andrews es Kip, el zapador que vive con Hana un breve romance.


La película acabó siendo un éxito y arrasó en los Oscars de 1996 al llevarse nueve estatuillas (Mejor Película, Dirección, Actriz Secundaria -Binoche- Música, Fotografía, Dirección Artística, Montaje, Vestuario y Sonido), aunque a algunos les pareció excesivo y es que este film no es calibrado igual por todos, para algunos es aburrido lo que para otros es el lento discurrir de la película, como si fuera poesía en imágenes que nos acerca a estas vidas ruinosas de amores trágicos.
Hay en sus imágenes una poesía viva, un lirismo cinematográfico inolvidable. Es innegable que Anthony Minghella creó con este film una verdadera obra de arte.




6 comentarios:

  1. Es algo lenta... pero a mi me gustó mucho. Se recrea muy bien en los detalles, y la fotografía es de las mejores que he visto nunca.

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  2. Sí, me pasó como a CSC : un poco lenta pero muy interesante.

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    1. Una maravilla de película y, sí, es lenta.

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  3. Maravillosa película y pedazo de libro en el que se basa...

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