miércoles, 4 de enero de 2017

HISTORIAS DEL KRONEN

La película cuenta la vida durante un verano de un grupo de jóvenes madrileños, criados en la cultura audiovisual y fascinados por la violencia, que se mueven en un mundo cerrado dominado por las drogas, el sexo, los bares de copas y los conciertos rock…
El Kronen es el bar madrileño en el que acostumbra a reunirse un grupo de amigos. Entre ellos está Carlos (Juan Diego Botto), de familia acomodada, carente de escrúpulos y únicamente preocupado por experimentar con las drogas, el sexo y el alcohol. Desdeñoso con aquellos a quienes considera débiles y convencido de que la amistad no es más que una patraña. No tiene reparo alguno en que su madre despida a la asistenta de la casa acusándola de robar dinero, cuando el autor de la sustracción había sido él. Pero cuando su catadura moral queda totalmente expuesta, es cuando Carlos acaba provocando la muerte de Pedro (Aitor Merino), uno de los componentes del grupo, sin que eso le cause ningún remordimiento.
El resto del grupo tiene con él una curiosa relación de dependencia, pues aunque le recriminan a menudo algunas de sus actuaciones, sienten una especie de fascinación por esta forma de liderazgo que no es sino una mala influencia para ellos.
El guión se basa en una novela de José Ángel Mañas, que quedó finalista del Premio Nadal en 1994.


La película nos plantea, una vez más, la rebeldía y ansias de libertad de la juventud (o de una cierta juventud), objeto de la atención de diferentes historias del cine, desde Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955). Esa rebeldía la demuestran manifestando desobediencia hacia cualquier figura de autoridad, el consumo desaforado de drogas, la promiscuidad sexual, y la afición a cometer actos de transgresión rayanos con el delito, entre otros aspectos.
Aunque el protagonista se declara individualista e incluso muestra desprecio hacia el grupo, por considerar a sus componentes inferiores, es éste (el grupo) el que le motiva a cometer sus tropelías, por ese afán exhibicionista que es el único premio que obtendrá. Al final, la vida de estos muchachos, que transcurre en la noche, mientras por el día duermen y vaguean, no tiene nada de excitante, su rutina se repite cada jornada. Como dice Extremoduro en una de sus letras: salir, beber y el rollo de siempre; un plan de vida que demuestra la desorientación en la que viven.
La banda sonora era uno de los elementos claves para reforzar ese espíritu de “rebeldía” de los protagonistas, al estar cargada de temas de algunos de los grupos clave del rock duro en nuestro país como Reincidentes, M.C.D. o Hamlet, con mucho ruido y mucha rabia. Junto a los temas punk rock también se dejaban escuchar en la película canciones algo más “suaves”, como el mítico Chup chup de los asturianos Australian Blonde, e incluso había sitio para un poco de techno machacón al estar la historia ambientada a principios de los 90, época en la que el bakalao estaba en pleno auge.
Si algo hay que reconocerle al film es que acercó a los cines a muchos jóvenes que estaban alejados del cine español del momento y cuya afición se vería reforzada al siguiente año con el estreno de "Tesis", la ópera prima de Amenábar.




6 comentarios:

  1. Al igual que la novela de Ángel Mañas, la película se adelanta y da una imagen muy perfecta de lo que va a ser la juventud en el nuevo siglo. Y esa descripción es, creo yo, mucho más cruda en la película que en la novela

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    1. Se ve que los "ni nis" ya existían en los 90.

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  2. Yo creo que en todas las épocas, la juventud ha tenido sus luces y sombras. No he visto la película.

    Abrazo Trecce.

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  3. Esta novela (y la película) viene a ser la definición en España de la Generación X. Yo caigo de pleno en esta generación y realmente hay cosas que la película explica muy bien, el hastío general y el estar a la vuelta de todo. Nada es suficiente para "llenar" la vida del que lo ha tenido todo desde pequeño, siempre insatisfechos.

    Hasta cierto punto un rebote contra los padres hippies que abandonaron sus ideales por el materialismo. Siempre generalizando...

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