viernes, 17 de marzo de 2017

EL SUEÑO DE LOS HÉROES

Estamos en Buenos Aires, en 1927. Emilio Gauna (Germán Palacios) trabaja en un taller de reparación de autos. Sus amigos no son buena gente. Pasan el tiempo perpetuamente alrededor de la mesa de un café. Reconocen como jefe a un siniestro hombre mayor: el doctor Valerga (Lito Cruz). En carnaval Gauna gana a las carreras y los invita a gastar el dinero del premio alegremente en tres días de juerga. A la tercera noche Gauna aparece en una casilla de los bosques de Palermo; un parque de Buenos Aires. Lo ha recogido gente que trabaja en los bosques. Gauna no recuerda lo sucedido. Sólo fragmentos de los tres días. Entre ellos, un duelo a cuchillo con el doctor Valerga. Cuando reencuentra al grupo ninguno le dice qué pasó y él no pregunta. Pasan tres años y Gauna vuelve a ganar a las carreras. Recuperar la memoria perdida de aquella salida de carnaval se ha convertido para él en una obsesión. Entonces vuelve a invitar a los mismos amigos con la condición de repetir exactamente el itinerario de la vez anterior. Así va recuperando la memoria, a medida que avanza ese paseo malvado, hasta descubrir lo más importante: los detalles del duelo a cuchillo con el doctor, del que providencialmente antes había salvado la vida.
El film adapta la novela homónima de Adolfo Bioy Casares.


La película está contada como si, en lugar de mostrar una historia que se supone pasó o está pasando, se estuviera mostrando una alucinación. Como si la cámara filmara la mente confundida de Gauna. Este efecto se consigue no sólo ubicando la acción en el carnaval, que siempre es alucinatorio, con sus disfraces y carácter teatral mezclado con los lugares más "reales" y cotidianos, como las calles donde uno toma el tranvía para ir al trabajo, sino por la repetición de la juerga de tres días, y porque a esa duplicación se le agregan los intentos de la memoria de Gauna de recordar, que tienen el efecto de saturar la historia y la imagen de disfraces y serpentinas.


Es un relato circular, en el que, como ocurre en otros relatos de Bioy Casares, pasado y presente pierden su direccionalidad temporal, el tiempo deja de ser irreversible y los hechos que, por una causa misteriosa, no llegaron a verificarse, emergen de nuevo: Pasado y futuro, son intercambiables.
Fernando Fernán Gómez, tiene un pequeño papel en la película, interpreta al brujo Taboada y cuenta que cuando le ofrecieron el papel, Sergio Renán le recordó que catorce años antes, durante la entrega de un premio Cervantes, ya le había comentado la posibilidad de hacer una película sobre una novela de Bioy Casares. Lógicamente, después de tanto tiempo Fernán Gómez ni se acordaba y le sorprendió que a pesar del tiempo transcurrido le guardaba el papel prometido.
Un film muy bien hecho, pero que quizá, para quienes no estén introducidos previamente en el mundo que recrea en sus novelas el autor argentino, puede resultar excesivo, incluso incomprensible.




4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Tiene ritmo, pero como digo, quizá un poco complicada para quien no esté habituado al universo de Bioy Casares.

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  2. No la había oído ni nombrar Trecce y eso que ya tiene unos años. Gracias por la información sobre esta película.

    Abrazo y buen fin de semana.

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